Dialogo doña Pilar Válverde y Mariquita Luna

Como es sabido Mariquita es la antigua criada de doña Pilar, viuda de don Délfin Lopera León, e hija de sus viejos maestros y mentores don José Válverde y su esposa doña Celsa Amelia Arias Garcia, gallegos, venidos de su Gálicia natal a Sanlúcar, después de la Guerra civil Española.

Es un día de verano, el escenario es un primoroso jardín, con tres arboles, muy anchos muy altos ya muy viejos como todo lo de la casa, ya todo se va haciendo viejo.

Cosa que su dueña, no quiere ahora aceptar, pues desde que cumplió 75 años, le ha dado por rejuvenecer, y asta la casa la viste ahora de paños de croche de vivos colores, y los arboles, lo tiene abrazado con unos paños preciosos, ha modificado, todo los adornos, dando un toque de color a todo: cojines, sillas, mesas, maceteros. A todo le ha dado pinceladas de color, todo de colores rojos, amarillo, azul cielo, negro, blanco, usa toda la gama de la paleta del pintor más genial.

Doña Pilar este verano, se dispuso para recibirlo con los brazos abierto, y decidida a abrirse a la alegría de la vida, como tiene que ser, porque la vida merece ser vivida plena y profundamente.

Mariquita va de visita, y hoy para su sorpresa la puerta del jardín esta abierta, abre, y se encuentra, con ella de frente, sorprendidas, se miran, tirándose un poco para atrás, rápidamente se reponen, de ese pequeño instante de desconcierto.

Doña Pilar V.: Hola mi niña, que tal, ya decía yo, que no venias, me alegro de que estos hoy aquí espero visita, van a venir, Rafael y Rosa.

( Antiguo consejero de la junta de Andalucía, y Rosa profesora de instituto unos muy antiguos amigos de la familia Lopera, este le llama Mariquita Rafael el tranquilo o el sangre gorda, una muy buena persona, Mariquita los nombra porque sabe que no los molesta en absoluto, al contrario es la manera de ella hacerles un homenaje en agradecimiento de su amistad, y a doña Pilar Valverde la quiere inmortalizar, ya que ella no le puede dejar herencia, en fin que Mariquita cree que les gustara verse por aquí o por allí, son gentes buenas sanas y muy honestas, muy buenos amigos de sus amigos.)

En un instante, aparecen por la puerta, don Rafael y doña Rosa, momentos explosivo, hola, besos, abrazos, en un instante muchas preguntas, como estas, las niñas, los vecinos, el vecino de enfrente, a todo le da un repaso, y sentemosno en el jardín.

Todos pasan a unos asientos decorados con tiras de trapos de colores vivos, muy primoroso todo, el gato, no la gata, a la que doña Pilar la llama¡Luna, Lunita, mi vida, mi amor, mi niña, cariño, mi cielo! y todo esto junto se lo dice cada vez que la toma en regazo, la acaricia, con una suavidad que la mano pasa sobre la gata flotando, muy suave, con mucho mimo, y así siempre, lo mismo, con Mariquita o con cualquiera de sus amigos, es un cielo de mujer y se merece todo lo mejor.

Pilar no sabe que Mariquita le esta buscando un marido, ella habla con todos sus amigos, y les pregunta su estado civil, si esta casado, viudo o soltero, con la intención de casar a su amiga y antigua señora. Más de uno cree que Mariquita lo ha ce con la intención, de que es ella la que es la interesada, y no para su amiga, lo cierto que todo da problemas hasta esto de casamentera.

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