Muchas vidas y muchos sueños

En la época de 1.900, el mundo florecía a la revolución industrial, se abría un nuevo mundo desconocido en gran medida. Y las máquinas de coser, era el sueño de muchas modistillas.

La joven, J. Luisa, era una soñadora, que vivía, encerrada en un lugar muy apartado, en el extremo sur de la Península Ibérica, y su sueño, era tener una máquina de coser.

El interior del Coto de Doñana, era un territorio que contenía un mundo vasto, un mundo abierto a ritos y leyendas. Era un lugar, donde el äguila, el lince, los jabalíes, los ciervos, Diosas y Dioses, convivían y compartían las leyendas con hadas, ninfas, trasgos, duendes, y espectros fantasmales, seres anfibios, sirenas , serpientes y dragones marinos, seres, legendarios y mitológicos.

Doñana  vivió su mejor momento en los siglos quince y veinte, a partir, de principios del pasado siglo xx, con una población aún importante comenzó su decadencia. Siempre se respetó el ecosistema, construyendo solo viviendas de junco. Las endebles chozas. que aún resisten el paso del tiempo.

Su riqueza en madera, la llevó al esplendor, pues en aquella época se construían muchos barcos de madera y, las construcciones, los propios edificios que se construían en las ciudades cercanas hacían acopio de madera. Los propios edificios, erigidos con ladrillos de barro cocido, han necesitado de la madera para sostener sus estructuras altaneras.

En la ribera del Guadalquivir, se construyó un aserradero, donde se trataba la madera de los árboles. La gente, no solo vivía de los árboles, que también recolectaban sus piñones, que eran de gran calidad, sino, que se dedicaban al carbón, a la recolección de rica miel, a la pesca, la caza, y tenían pequeños huertos cerca de las chozas, criaban animales como y gallinas, cerdos, y todo tipo de ganado, caballos, vacas y ovejas.

El negocio del carbón vegetal, era un negocio floreciente, hasta avanzado el pasado siglo, pues, hasta bien entrado el año 1.960 por estas zonas no se conocía otros combustibles. Había muchas personas que se dedicaba al negocio del carbón vegetal, y los hornos se extendía por el interior del vasto territorio del Coto de Doñana.

A principios del siglo pasado, la vida de la gente se desarrolló rápida y, la prosperidad los alumbró como el relámpago. Pero nunca se consintió, la construcción de casas, ni de ningún tipo de edificio. Siempre se respeto el medio ambiente. Sólo se edificó el aserradero, y en lo más remoto de su interior se alza majestuoso su único edificio importante, un Palacio, sobrio y blanco de cal encendida. Propiedad del Marqué de …..

En los oscuros tiempos de la Guerra Civil Española, se construyeron unos espantosos fortines, en ambas orillas de la costa, unos misterios legendarios los encierran estos fortines, y del Palacio se oyeron historias oscuras y extravagantes. Palacio legendario, donde se da descanso a los peregrinos que van de peregrinación hacia Almonte para reverenciar a la Virgen del Rocio.

Las costas de Doñana se conocían bien, pero el interior del Coto oscuro y voluble, seguía siendo un misterio para sus habitantes y para los peregrinos. Uno de esos misterios legendarios, lo esconde las dunas nómadas en el oscuro mar de arena.

La tierra en el Coto de Doñana es……………

 

 

 

 

 

 

 

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