Muchas vidas y muchos sueños

Párrafo 20º

Muy agradecidos debemos estar a Dios, comenta la abuela Lola: ¡Que susto! gracias a Dios, que el daño no fue más que un susto.

Pepito; había olvidado, que había dejado las jaulas de los pájaros a pleno sol. Colgadas sobre altas cañas, junto al pozo,Pepito, había dejado las jaulas con sus pájaros. Amaba, a los canarios, tanto como a su vida.

Pepito, sabe, que el sol inclemente, abrazaría en poco a sus pájaros. Él sabe que el sol gira, y que en esas hora se estarían achicharrando las aves, sus pequeños pajaritos, que contato mimo cuidaba en esos días.

Así que sin pensarlo nado, hasta la otra orilla. Nado, con grandes brazadas, y corrió hacia su casa, recogió las jaulas, y de inmediato emprendió de nuevo el camino de regreso. Con pasos rápido emprendió el camino de regreso a Doñana.

En poco, llego a la playa de Bajo de Guia. En la playa, junto a una barca, Pedro remendaba las redes. Pedro, era un joven apuesto, que andaba rondando a J. Luisa, estaba enamorado de la chiquilla, y nada más vio a Pepito, se le acerca con interés, pregunta: ¿Que hace en la playa solo? Pepito se explica en un instante, cuenta todo lo ocurrido, el muchacho. le indica Pedro, que el bote de Ruperto el botero, está a punto de partir para Doñana. En poco saldrá Ruperto con su bote, tiene que llevar a unos vecinos de la aldea que fueron a por provisiones, harina, azúcar y otras cosas de utilidad que comprar a mejor precio en la ciudad.

La señora Juana, pregunta a Pepito; ¿hijo tu de quién eres? y ¿que haces aquí tan solo? Soy de Pepe y de Ángeles, soy nieto de Lola, sí de Lola la partera. Nos llevo, Manigueta, en su canoa, está misma tarde de visita, a casa de la familia. Me olvide los pájaros al sol, y vine a guardarlos del calor.

Valgame, Dios, tu familia lo sabe ¿no, nene? No se, la verdad, es que nade sin volver la vista atrás hasta llegar a Sanlúcar. ¿me pueden llevar?   Mi madre se lo agradecerá, es muy agradecida, mi madre responderá como es debido. El botero ruperto alza la voz y dice; así espero, y que esto no se vuelva costumbre, aquí no viaja nadie sin pago previo.

Muy agradecida le quedará mi madre, y tenga por seguro que cobrará, yo tengo mis ahorro en mi hucha, a  sí que no veo ningún problema. Ruperto, mira a Pedro, y se guiñan, un guiño cómplice. Pedro, a espalda de Pepito, le pone en la mano a Ruperto unas monedas, se estrechan la mano y Ruperto, se dispone a zarpar rumbo a la costa de Doñana. Viajan en silencio. Juana y su marido son gentes de pocas palabras, y serios.

La aldea del Coto de Doñana, como todos los lugares de España, antaño, tuvo su pequeño bar- almacén,también su botica, y otras pequeñas comodidades ocultas.

Como la botica, y la partera. Cuyos cuidados eran de gran ayuda. La partera, trataba casi todas las heridas y enfermedades, se cuidaba no sólo de la salud física, sino que también de la espiritual de las gentes del lugar, Y esa labor le correspondía a la abuela Lola, y más lejos en un lugar más cercano al palacio, vivía, Nicolasa, la bruja, que tambien atendia con sus conjuros y hechizos.

La botica, cuyos medicamentos eran solicitados por muchos aldeanos, por consejos para alivio de los enfermos. Y del contorno, desde Cádiz hasta Huelva, de Sevilla,casi de  toda Andalucía, venían a buscar los boticarios las plantas medicinales que necesitaban para la elaboración de sus pócimas y unguentos.

No son muchos los datos que se conservan referente a la botica de la abuela Lola. es el tío Carlos y J. Luisa, los que recopilan en unos manuscritos sus pócimas y recetas.Son muchos los apuntes sobre el poder de las plantas que crecen en Doñana y en su ribera e incluso en el interior de sus aguas crecen plantas acuáticas de gran valor alimenticio y sanador. Muchos apuntamientos hizo J. Luisa y su tío el cura. Muchos apuntes relativos a los boticarios y magos o magas que trabajaban en el contorno de la aldea.

El último día del mes; 31 de Julio, ese seria el último día de las visitas de la tía Ángeles y sus chiquillos, nunca más volvimos a verlos en la aldea de Doñana.

No sólo los familiares de Pepito, buscaron con ahínco al chico. Todos los aldeanos, buscaron insistentemente en lo profundo de las aguas, sino que también en el bosque de cerrado y oscuro. Habían acudido los obreros del aserradero e incluso los boteros con sus botes de pesca, minuciosamente rastrearon cada palmo de la costa y todo su contorno, e incluso fueron a la orilla de Bajo de Guia……………………

 

 

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