Muchas vidas y muchos sueños

Párrafo 22º

Si, se puede,  conservar objetos, fotografías, conmemorar o celebrar sus día de santo, pero el único lugar que vale para los que ya no existen está en nuestros corazones. Hija, Pepita, no cargues la memoria con malos recuerdos, sustituye por los buenos momentos, los que te han hecho feliz, para hacerlo revivir en tí. Lo de hoy, no son más que memorias, liberala.

Pepita, moma Lola, me dijo muchas cosas y me enseñó con sabios consejos como superar la perdida de mi hija Anita; me dijo esto: Puedo decir que es la raíz de todo lo que te ocurre, ya sea un encuentro o acontecimiento, una enfermedad o una perdida como la de tu hija, se encuentra una memoria .

Pepita, pregunta a Ana la coquinera. ¿Qué son las memorias y de dónde vienen?. Hija, moma lola me dijo que las memorias se puede comparar con una base de datos que tenemos en nuestro subconsciente, y que esta condicionando nuestra manera de ver y de experimentar la vida. Tu tarea no solo es buscar a tu hija, sino sencillamente encontrar todos los obstáculos que has construido para que esta situación se haya dado. Son recuerdos (vivencias, emociones, creencias y juicios que hemos ido acumulando desde el principio de la creación).

Las memorias vienen, pues de nuestros antepasados, de nuestros padres, de nuestras vidas pasadas y también de todas nuestras experiencias que hemos vividos desde que nacimos a esta vida terrena.

Dichas memorias son programas que nos influencian de manera completamente inconsciente y se manifiestan ante nosotros de mil maneras diferentes.

Así, el mundo exterior se vuelve como una pantalla que refleja esos programas que tenemos en nuestro interior. Esta película discurre delante de nosotros, nos permite tomar conciencia de los filtros de las memorias que distorciónan nuestra percepción de la realidad.

Me dijo; que el pensar crea nuestros pensamientos; está es una de las verdades fundamentales que tienes que entender, niña, todo lo que experimentas y después te quedas atrapada en la experiencia.

Porque no sabes que la fuente de todo está en tí. Así cada vez que se me presenta algo que percibo como un problema lo importante es recordar que lo está causando esta percepción es tan sólo una memoria dentro de mi que se está manifestando en el exterior. Pepita; mi verdadera labor es tomar conciencia de ello y tomarlo como una nueva oportunidad de liberarme de algo que estaba en mí inconsciente y que de otra forma no percibía.

Por eso, la perdida de mi hija, que simboliza las memorias, algún recuerdo del pasado remoto; sí, hija, sí algo que ella o yo hicimos antaño, en otra vida pasada, y nos tiene atrapadas, a las dos. Ahora, moma Lola, me ayuda, a liberarnos a las dos. Esa es su labor, que consiste en liberar a la niña y a mi de la influencia de las viejas memorias. Si hija, nos enseña a no dejarnos dominar por las memorias antiguas.Empezamos por liberar la excesiva tendencia que habíamos tenido mi Anita y yo a bloquear nuestras emociones, y ahora, comenzamos a recrear con moma Lola todo lo que sufrimos cada una por nuestro lado.

No sabes lo que sufrimos mi marido y mis hijos, y no te digo mis suegros y mis padres. Mi madre no resistió la pena, de no encontrar a Anita. La creyó muerta en manos de una alimaña, como nos dijo; Nicolasa la bruja, y de la misma pena en poco se le seco el corazón. No pudo soportar la pérdida de su nieta Anita. Hija, Pepita, cuanto daría yo por ver a mi madre aquí con nosotras, pero ya, no puede ser, las circunstancia hizo que muriera mi madre repentinamente. Una noche se acostó,  y no se levantó.La obligue a comer un huevo de pato con unas patatas fritas, y se tomó encima un vasito de leche de la vaca Rufina, y le sentaría mal, porque la pobre mía se quedó en el sueño, pobre, madre “era tan buena”, me quede con mucha rabia, aún me duele el corazón, su pérdida fue algo muy grande para mí.

Pepita, hija, fue, una cosa muy fuerte, insoportable, me quede muy sola, muy desconsolada, qué días aquellos, sin mi niña, sin mi madre, mi marido, me culpo de todo, no me perdonó nunca. Ese día al caer la tarde, llegó a casa loco de contento, el barco vino cargado de pescado, hecho un lance de gambas, langostinos, acedias, y traían tres esturiones, que ganó buenos dineros, niña. Le trajo, a los niños arropía y sultanas de coco y huevo, llegó, mi Juan, tan feliz.

Le prepare la palangana para que se refrescara, se lavo, y se arreglo, se peino con su brillantina, y se fué a la Playiya de las redes, a buscar a Teodoro el redero, que había quedado con él por un asunto, del arreglo de un arte de pesca.

Vino, Juan, mi marido, contando que había visto unos titiriteros en la Playiya de las Redes, que cantaban muy lindo, una cabra se subía en una empinada mesita, y que todos saltaban y brincaban de lo lindo.

Acostumbraba a llevarse con él a Anita, pero ese día no se la llevó. Hija, creí, que estaba con él, y no fué así. Juan me comentó, que le había extrañado no verla, pero que como había quedado con Teodoro, tuvo prisa, y no la noto en falta”yo tampoco”, pudo ser por la alegría del canasto tan grande de pescado que trajo mi Juan. Me entretuve con el pescado, y fuí, por un cuartillo de aceite, y un poco de azúcar.

Cuando llegó mi marido a casa, le pregunté por Anita, movió los hombros, y dijo; No la he visto aún, ¿Donde está? ¡Que dices! <<que no esta contigo>> ¿que no estuvo contigo? entonces,  ¿con quién está Anita?.

La buscamos…………………..¿..?

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