Muchas vidas y muchos sueños

Párrafo 23º

Y la buscamos, desapareció, para mi fue la desesperación .Ana la coquinera, estuvo hablando mucho tiempo, quería que Pepita la ayudara. Ana, pretendía reconducir a su hija Anita.

Pepita, hija, cuando las nubes se forman en los cielos, sabemos que habrá lluvia, pero no debemos esperarla.Fuí a la bruja Nicolasa,y me rompió el corazón. Moma Lola me dijo:No se conseguirá nada intentando interferir en el futuro antes de que llegue su momento. Se necesita mucha paciencia.

Para tener éxito, debemos aguardar hasta el momento oportuno, perseverando en el sendero correcto hasta alcanzar el final. Pepita, niña, esto no es fatalismo ciego, sino que refleja la capacidad de ver las cosas como son, y con ello de hallar la vía hacia la consecución. He aprendido de moma Lola, que de esta manera, cuando llegue la oportunidad, estaremos preparados para tomar la decisión correcta.

Hija, Pepita, el peligro está con nosotros y no podemos hallar una vía de escape. Visitantes extraños o sucesos inesperados se nos acercan, pero debemos tratarlos con meditado respeto.Según moma Lola; Somos responsables de todo lo que ocurre en nuestras vidas. Esto significa que todo lo que perciben nuestros cinco sentidos es creación nuestra. Nuestro entorno es creación nuestra, por consiguiente en cuanto algo nos disgusta fuera de nosotros, nos corresponde sanar dentro de nosotros las memorias que ha creado esa situación. Dice, también; Que lo que esta fuera de nosotros no es más que la proyección de un pensamiento, de una creencia, de una memoria presente dentro de nosotros. Si, hija, si asumimos la responsabilidad de todo lo que nos ocurre, abandonamos entonces el papel de víctima, y los asuntos se arreglan por sí mismo, sólo hay que cambiar el modo de pensar y saber captar lo que hay detrás de la mente.

He vivido, con la idea de que la culpable era yo, mi marido, me maltrato, me sentí perdida por un par de años. Una noche, vino a casa unos confidente y le dijeron a mi marido que lo buscaban para meterlo en la cárcel, por lo del extrapelo, del gasoil, menos mal que se pudo escapar a Portugal, se fue una noche que llovía a cántaros, lo llevó hasta la frontera,el  Chispa el arriero con un carro que le prestó su primo el Boquino,y gracias a Dios no lo he vuelto a ver. Me dio una vida infernal, me martirizó hasta la desesperación. Siempre con amenazas e insultos; tu no vales pa na, tu eres una fulana, se lo voy a decir a todos que eres un tunanta, ladrona, piojosa,y no te quiero en mi vida. Sí de estas lindezas, se pobló mi vida.

Cuando llegaba a casa, siempre venía borracho, aporreaba la puerta, y ya venía dando voces desenfrenado, les daba patadas a los niños, arrastraba de las trenzas a las niñas, con el cinturón, del pantalón, por el lado de la hebilla pegaba a todos los que cogía por delante. Y a mí me daba por todos lados, me cogia por el rodete y me levantaba del suelo, dando chocazos contra la pared, luego me tiraba al suelo y delante de los niños me tomaba a la fuerza, me mordía en los pechos, me daba, además tremendos pelliscos que retorcía con ahínco, estrujando con sus dedos mis carnes y sobre todo en los pechos. Los guantazos, con las dos manos como si estuviera en un combate de boceo. En dos años, tuve cuatro embarazos, y la emprendía a patadas conmigo, sólo sobrevive, la pequeña Anita.

Si, le puse, el mismo nombre de mi niña, ya la veras se le parece mucho a mi Anita, por eso no dude en ponerle el mismo nombre, me pareció un mensaje del cielo. Pase dos años envuelta en esta rutina. Traía mucho dinero que ganaba con el estrapelo del gasoil, y otras cosas, café, azúcar telas finas de Ceuta, cosas que revendían a los vecinos de Jerez y la comarca.

Había días que se sentaba en la puerta de la casa, al fresco de la parra,se ponía a afilar la navaja,y un pequeño hacha, con los cuales me amenazaba, a cada instante, diciendo que un día me cortaría la cabeza. Colgado del cuarto de redes había una cuerda de cáñamo muy gruesa, siempre me amenazaba, y me insinuaba; anda cuélgate de ella, yo te ayudo, y te dare un empujoncito, total, pa lo que vales, eres una vaca gorda, fea y triste, eres horrorosa, te tengo un aborrecimiento de muerte, fulana, tunanta piojos, tú no vales pana. Pepita, la hora de la comida era algo horrible, como le dío por no darme dinero, solo podía cocinar unas papas que me daban las vecinas de su campo, yo me las ingeniaba, dando color y aromas con laurel tomillo, y el vino que me daba la Jacinta, pues su marido era trasegador de la bodega de Don Pedro Romero, que días hija. De joven, yo iba a coger coquinas y ostiones como las demás muchachas, pero cuando me case mi marido no consintió nunca que volviera a mariscar en la costa, era un hombre tan bueno, tan generoso, tan fino y elegante, salía siempre tan peinado con su brillantina, era un hombre bueno y guapo y nos queríamos, y por cosas del destino naufragó nuestro matrimonio y nuestras vidas.

El ganaba, poco, pero era suficiente para comer, traía pescado de la playa, las vecinas, de los bardos de los navazos sacaba el avío diario para las casas cercanas. Como le ayudabamos, a regar, a recolectar, y esas cosas, mirá que le cardabamós hasta la lana de las ovejas, en fin, que teníamos un cachito de pan para llevarnos a la boca, y la verdad es que vivíamos tranquilo, el quedo cojo en la guerra de Marruecos y estaba licenciado, así que la tranquilidad reinaba en casa hasta que ocurrió lo de la desaparición de anita.

Y ya ves ahora, soy una mujer vieja y gorda, con este vientre que me cuelga hasta el suelo, y estas roscas que cubre mis brazos y piernas, esta papada tan prominente que parece que tengo la cara como la luna de gorda. Y estos cuatro pelos, desatando el pequeño rodete, que llevaba encima de la cabeza. Pepita hasta los ojos los tengo perdidos, donde antes había dos perlas azul celeste ahora hay un tizón de cisco picón, hija se me ha perdido todo, hasta un ojo, mira esta seco, y con este veo bien poco.

Desde que se fue mi marido, me gano la vida en la costa con mis hijos, y no nos va mal. Cojemos coquinas, almejas, navajas, ostiones, mis chiquillos son muy espabilados y van a los caños de las marismas y me traen camarones langostinos, y hasta lenguados que con un cacho de red arrastran las orillas de ambos lados. Nosotros, también cogemos los huevos de gallareta y de pato, y cuando se pone a tiro, también los pato y las gallaretas y todo tipo de aves, hace poco cogio mi niño Luis, unos Mirlos, que andaban espantando a los demás pájaros, mira, Pepita, observamos que habían desaparecido los jilgueros y los jamases de los árboles cercanos, y mira que mi Juan que es muy listo le dijo al Luis, que eran los Mirlos, los que amedrentaban a los pajarillos más pequeños, ya ves también en la naturaleza animal,se imponen los más fuertes. Pero ya se les acabó el cuento; Luis los tiene en una jaula que hizo con palos de un naranjo. Los pone lejos de los árboles, para que no asuste a los demás pájaros, en fin hija, que con mucho esfuerzo tiramos pa lante. Casi con lo que nos brinda la naturaleza comemos. Nos surte de todo tipo de plantas aromáticas, el maraú nos gusta mucho, y los espárragos y los hinojos, las plantas son muy socorridas, y me ayudan mucho con el cuidado de los niños, yo no se lo que es ver a mis hijos resfriados, ni enfermos a Dios gracias. Siempre estuvieron bien sanos y fuertes, por eso resistieron los malos tratos de mi marido, pobres hijos míos, y que lastima de toda mi familia, todos han sufrido de una manera o de otra, que pena de vida, hija Pepita, tu vive, vive feliz mientras puedas, ya pasó, no te enojes, ni le guardes rencor a tu primo Pepito, son cosas de chiquillo de buen corazón.

Pepita, las cosas ocurren cuando se necesitan que ocurran; las cosas van a ocurrir cuando tengan que ocurrir. Si confía todo irá bien; simplemente confía, esto es lo que me dijo moma Lola hace mucho tiempo, y ahora, veo que tenía razón.

Hija, mi hija se perdió, se fue, con un viento solano, e igual un día al cabo de once años, el mismo viento trajo de nuevo a los tirititeros a sanlúcar, y de nuevo eligieron la plaza de la Playiya de la Red, para aposentar su campamento. Con sus carros y sus bestias, llegaron un atardecer de mes de Mayo, y con ellos volvió mi  Anita, ya convertida en toda una mujer.

Una mujer morena de esplendida belleza, vestida como una singara, la tenían llena de adornos, y se pintaba para realzar su boca de un rojo carmín,muy fuerte, sus pies descalzos, una larga y espléndida cabellera negra y ondulada, mi hija es preciosa, por eso se la llevaron, para lucirla y venderla a los hombres.

En fin hija, que Anita, nada más llegar a la plaza, conoció las calles, ella apenas sabía leer cuando desapareció pero algo sabía, deletreaba los rótulos cuando iba conmigo por vino para los guisos, y ese año vino conmigo varias veces por qué hice muchas torrijas para la familia y para  los vecinos de los navazos. Y iba conmigo a la bodega de don Pedro Romero. Y por esas letras se guio. Avanzó hacia la esquina del Cristo, y ya se dió cuenta que cerca estaba su casa.

Mi niña, bajó por la calle de San Nicolás, y ya no tuvo dudas, reconoció el seminario<<La Iglesia de San Francisco>> que está justo enfrente de la Iglesia de San Nicolás, y vió en el bar a sus vecinos antiguos, reconoció al Boja, al Rubio, y se dió cuenta que era su pueblo, su casa estaba cerca.

Cuando, llegó a la casa del Tubo,las vecinas, se alertaron, y fueron de casa en casa a decir a los demás vecinos que los cingaros  habían vuelto a sanlúcar. Les advertían porque siempre desaparecían las gallinas y todo lo que se dejaba en el exterior de las casas, y del interior también desaparecían las cosas. Y aquél mal año, se habían llevado a mi hija con ellos.

Anita, fue preguntando, y se llegó a la carbonería de rafael Tijeras, el la reconoció al instante preguntó; ¿Tú no eres nieta de Ana la coquiquenera? si, si, <<¿donde vive? Chiquilla, donde siempre, donde va ser, en casa de Mariquita Boja, hay enfrente. De donde vienes, no me digas, no me lo puedo creer, que tu hija, eres la hija de Juan. Se acerca a ella, y le dice; que le siga. Rafael la acompaña a la casa de enfrente, para cuando llegan las vecinas hacen corros, esperando, la llegada de Anita, se corrió la voz como la pólvora. Como, ya era el atardecer, casi todos los vecinos andaban con mucho trasiego por la calle. Unos volvían del trabajo, y otros, ya estaban sentados en las casa puertas al fresco del mes de mayo. Ese día había habido un viento de levante y hizo un calor bochornoso, por eso estaba la calle empetada de gente.

<<La llegada de Anita, sorprendió a su madre lavando en el corral>>. Niña, Pepita, se me cayó el mundo encima, no lo pude resistir, la conocí al instante, hija, me caí en redondo, perdí el conocimiento, no estaba yo muy fuerte por aquellos días (…..¡..?…).

Anuncios

Un comentario en “Muchas vidas y muchos sueños

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s