Muchas vidas y muchos sueños

Párrafo 39º

Visualizar ideas y relacionarlas a lugares,personas y objetos, induce a memorias arcaicas. Normalmente parece que la memoria es mejor entre los analfabetos que en los alfabetos; Los analfabetos han de buscar otras maneras que no sean listas para memorizar sus temas y sus cosas.Como recrear el tema en un escenario imaginario.

Moma Lola, se quedó dormida, soñaba, una modorra se había apoderado de su cuerpo, envuelta en su gruesa pañoleta de color negro, se protegía del frío que parecía salir de sus propios huesos.

Su perra Canela, la miraba cálidamente, el rostro impenetrable de su ama, sus ojos, la miraba como si atravesara y pudiera mirar en su interior. En tanto la boca de momá Lola, se abría en palabras mudas que nadie podía oír. Canela sabía perfectamente lo que su dueña estaba soñando. Le llamaba ladrón y asesino, le acusaba de robar los bienes de la gente decente e inocente. Lacólera invadió a moma Lola en su sueño. Ella amenazaba, a un hombre conocido. Moma Lola le amenazaba con hablar con el mismo obispo y blandía papeles en su rostro, asegurando tener testigos dispuestos a declarar en su contra. ¿Cómo se atrevía aquel maldito hereje a dirigirse a ella en aquel tono?.

Moma lola, seguía hablando con palabras mudas. Recostada sobre la arena dorada soñaba y hablaba palabras mudas.

Canela, olisquea; un olor extraño ha llegado a su olfato un intenso olor, envolviéndole el hocico, se adelantó, siguiendo el aroma desconocido.

Ha moma Lola, el sueño la soporisa; alargó de golpe la mano hacia el suelo de arena que empezó a temblar resquebrajándose, y arremolinando, como si una fuerza profunda intentara salir del abismo. Las arenas doradas saltaron en remolinos, y el mismo fuego del infierno salió de la tierra en mitad de estruendoso vocerío que hería sus tímpanos. El olor era insoportable, y la visión de ese hombre,(su cuñado Paco Romero, hermano de su marido, su difunto Juan Romero) alzándose entre las llamas con su dedo acusador, señalandola, la lleno de terror. Canela, aulló como loca, y retorno junto al ama. Moma Lola, se agitaba en el lecho de arena y despertando a causa de sus propios gritos.Se incorporo chorreando de sudor, como si acabara de caer una lluvia torrencial, con el corazón latiendo desenfrenadamente.

¡Dios misericordioso!. No estaba acostumbrada a sufrir pesadillas, sus sueños eran siempre cantos de gloria a su persona, a su familia, a su sabiduría. Moma Lola, abrió los ojos de par en par, sobreponiendose, se abrigo con su chal, se cubrió incluso la cabeza, dejando sólo sus hermosos ojos a la vista.

No era más que un mal sueño, una consecuencia del cansancio acumulado de los días anteriores. Sin embargo, había algo que permanecía de su pesadilla, aquel olor nauseabundo a carne podrida, a humedad, a tierra corrompida. Se sintió mareada , con la náusea instalada en la garganta. Se levantó, en el suelo de la playa, vio sus pies descalzos, frotándose los ojos e intentando reaccionar. Si era solo un sueño. ¿Qué estaba pasando, de dónde provenía aquel olor insoportable?. Podía ser un animal muerto, seguro, algún desaprensivo había tirado los restos cerca de la costa, pensando que se lo llevaría la marea.

Sentía todos sus huesos doloridos y unas violentas arcadas le obligaron a inclinarse, expulsando todos los alimentos que acababa de tomar en la tarde. Con el cuerpo roto se sentía, invadida de mucho pesar, doblada sobre sí misma, cuando oyó el grito, un alarido ronco y alargado que rompía el aire de toda la costa. Corrío hacia la playa con las manos pegada a su boca, y contemplando a su hija Pepa y a Ana la coquinera, las dos con las fasciones deformadas por el pánico.Madre, madre, moma Lola. Ellas miraban a sus espaldas, tres figuras fantasmales las siguen.

De sus descarnadas cabezas, colgaban restos de pelo y algas, sus órbitas vacías contemplaban a las tres mujeres, en una postura anómala, sosteniendose en difícil equilibrio sobre los huesos pelados del cuello. Los jirones de ropa escondía fragmentos de piel, carne en descomposición que sobresalía del tejido deshilachado. Del cuello de los cadáveres pendían un medallón que lanzaban destellos de oro pulido sobre las presentes. Un circulo perfecto, dentro un pentagrama y en el centro un ojo de color azul, que lanzaba destellos azules como estrellas celestes.

Un silencio de sepulcro vació llenaba la costa, solo roto por las olas en la playa y el leve soplo de un suave murmullo de la brisa en las ramas. Las mujeres quedaron hipnotizadas por los destellos brillantes y azulados de los brillos de los medallones. El olor insoportable de los cuerpos en descomposición se mezclaban con el tufillo de las arcadas de las tres mujeres lanzaban de sus bocas, las tres dobladas sobre sus rodillas vomitaban hasta las primeras migas.

La escena se mezclaba con los efublios de la memoria de moma Lola. Los cuerpos rotos y hecho trizas que se mostraban casi desnudos ante sus ojos. Un escalofrío helado, erizan la nuca de moma lola.Y también, erizando las nucas de Pepa y Ana, reconociendo ellas la naturaleza de aquellos espectros. Hij, Pepa, Pepa. Ana, Ana Amiga. La hermosa figura de mi marido, y de los valientes que perecieron junto a él. Mira, su mirada limpia se clava en mi corazón. Moma lola, Pepa y Ana, son indiferentes al horror de la visión terrorífica de los tres muertos vivientes, solo son espectros de seres conocidos y fallecidos, de manera que piden justicia, Sus voces dicen:”cuidado con la ruleta”.

¿Por qué se habían preocupado por ellos?, aquellos atroces visitantes a pesar de todo del horror que suponían eran sus conocidos, su marido, su padre, y sus amigos. la visión de las terroríficas criaturas aparecidas en aquella noche de luna azul. Presagiaba algo muy oscuro, se avecinaban tiempos revueltos y de mucha confusión.

La delicada moma Lola; habla con sus viejos amigos, no con sus asesinos. ¿Por qué, ella no tiene miedo? ¿Acaso eran las creencias de ellas tan fuerte? que los suyos la visitan desde ultratumba. Pepa y Ana, estaban mareada próximas al desmayo.

El olor insoportable de los cuerpos en descomposición se mezclava con su memoria, sin poder pensar en nada más. Miró, con una mirada serena, trastabilló unos pasos, alejándose de aquellos cuerpos irreconocibles, de la piel que colgaba movida por la brisa como si quisiera abrazar con su cuerpo descompuesto, toda ella se rindió en un silencio. Vio en su boca espectral, sus dientes perfectos y aún una leve mueca, una sonrisa de su boca se desvanecía.

Ella, sola, oía grandes palabras, él tenía razón de su fe, del peso indiscutible que ella sostenía, a toda la familia, de una mujer que poseía el conocimiento de la verdad, y no era él que los había abandonado, los abandonó a su pesar. Juan, se avergonzaba, se sentía un ser despreciable por haberla dejado sola con toda la carga familiar. Lola, no eres tu la que te apoderas de mi memoria, sigo amándote aún después de la muerte. Mi hermano, poseía la verdad, y por eso se atrevió a levantar su mano contra mi y contra todo lo que me defendiera.

Su amor propio, se desató contra todo lo que lo alejaba de ti. Él también te quería, no era un juego de niños, su corazón late a tu mismo son, y de hay toda tu confusión. Te casaste conmigo por amor, cierto es, eramos tan iguales que tu corazón divagó, y te creaste un abismo. Tu caída, tu corazón se precipitaba sobre un abismo oscuro en donde miles de manos intentaban atrapar tu felicidad.

Las lenguas envidiosas me perdieron en una oscuridad opaca y los celos me volvieron loco, y caí en un abismo sin fin. La disputa con mi hermano me llevó  a enfrentarme a él en una ruleta rusa, y estos dos infelices se batieron en duelo a causa de su lealtad a mi amistad. Cayó la guerra de Marruecos sobre nosotros como una pesada manta de guijarros y fango, y una tormenta de arena del desierto cubrió el paisaje, y lo ocurrido allí alteró el bagaje callado de mi vida.

La cabeza de Juan Romero, en precario equilibrio se desprendió con facilidad de su colgante y se lo entregó a su señora. Moma Lola, lo recibió, guardando en un bolsillo de su bata, se recoge, el los pliegues de su chal negro, y se abriga.

Moma Lola, entre la náusea de la memoria, no había duda que otro cadáver tenía que ser Jesús Bonilla, y el otro, tal vez pudiera ser: Pepe Corona, pues los tres eran amigos inseparables. La voluptuosa figura de Ana, se levanta entre arcadas, ante los cuerpos rotos y hecho trizas que se mostraban ante sus ojos, ella, indiferente al horror de la presencias espectrales.

Pepa, clava su mirada limpia. ¡Dios misericordioso! ¡que es mi padre! y sus inseparables compañeros. Dios de la Justicia y la verdad , porque me haces pasar por esto. Yo, que estoy jartita de trabajar. ¿Por qué Dios Omnipotente?. Dime: ¿Porque nos hace pasar por esto?. Moma Lola, se aferro al poder de sus creencias, su orgullo se alzó ante los cuerpos putrefactos que la contemplaban sin que una palabra mediera entre ellos. ¿Hijos, y vosotros tenéis un mensaje para vuestras familias?.

¡Que gran error! moma Lola, será su perdición. ¡Mira que preguntar a los muertos ¿que quieren?. La hermosa y frágil J. Luisa apareció en la escena, llega, junto a sus tíos Carlos y Ramón. En ese instante cayó como un pesado manto frío y helado, perdiéndose los cuerpos espectrales, lo muertos descarnados se perdieron en una oscuridad opaca. Los tres se quedaron sin palabras, con suma suavidad llegaron al lugar donde se encontraban la abuela , la madre y la amiga.

Moma Lola, toma la palabra: Como véis, la tranquilidad es sólo una apariencia de la que no hay que fiarse. Existe para algunos, no lo dudo, pero para la gran mayoría es solo una ilusión. Se inclinó hacia Ana la coquinera, abriendo la bata a la altura del escote, unas largas cicatrices recorrian su plexo, sus pechos habían sido arrancados. No te asustes Ana, ya me he acostumbrado. Son heridas de guerra,; hace un tiempo viví con mi familia en Alemania, y como resultado de un secuestro en la Selva Negra, perdí los pechos, así es mi vida.

Hija, hijos míos. Ana amiga mía, querida Pepita; Lo he pensado detenidamente durante años, he tenido mucho tiempo. Sin embargo, no he podido olvidar, a medida que he avanzado en la vida, compruebo que he avanzado en la vida, compruebo que mi interés por ser feliz ha crecido. La verdad es que cada vez me importa más ayudar a la gente que está a mi alrededor, ante hechos como lo que hemos vividos está noche me hace más valiente. La verdad es que la muerte ha dejado de importarme, y influir en mi vida no influye ya para nada.

He visto ya demasiadas muertes, ahora prefiero ayudar a nacer ¡soy, Lola la partera, la comadrona!. Y quitar el mal de ojos. Y ayudar a mantener sanos cuerpos y espíritus, en fin hijas, arreglar asuntos de amores es lo más me inspira. No consentiré que se endurezca mi corazón. El corazón está más relacionado con los sentimientos que con la razón.- Desde luego madre.Carlos, hijo; ¿que decías?.-Momá, decía: Que los egipcios, pesaban el corazón, lo dejaban en el cuerpo momificado y quitaban el resto de los órganos. Era considerado el símbolo de la verdad, los mayas y aztecas realizaban sacrificios humanos en los que arrancaban  los corazones creyendo que los dioses los deseaban. El corazón latente era un símbolo de poder del sol en todos los aspectos de la vida, y miles de personas fueron sacrificadas para mantener el poder del sol. La sangre se derramada para dar lugar a la regeneración de la tierra.

Ramón, y tú ¿qué dices?. La verdad, ha dejado de importarme, ya no influye en mi vida, yo, ya, como momá he visto demasiadas muertes por su causa. Prefiero pensar que no existe como tal, sino más bién como un río con múltiples brazos que se separan para recorrer caminos diferentes. Y yo madre; hermano Carlos, hermana Pepa, comprendo que no me sigan y que tal vez ni siquiera me crean. Yo a estas altura de mi vida, me dejo llevar por la corriente que me acogió con benevolencias en aguas revueltas de justicia, acaso venganza, no lo sé.Hijos, míos; Ahora poco importa, porque hay momentos en que las palabras pierden su significado, sólo el sonido de las aguas llevan el nombre de nuestros actos.

Pepa, se adelanta. Momá; cierto es que recogemos lo que sembramos.Carlos, hermano, si Jesús el Nazareno, entregó su vida por nosotros, debe estar en el cielo, no hermano. Que cosas hermana; Jesús, es nuestro amigo, nuestro hermano. El que nos ilumina en nuestro camino. Jesús dice; que no quiere hombres ni mujeres tristes: un cristiano jamás puede serlo, nunca se debe dejar vencer por la tristeza. Sigamos a Jesús, pero sobre todo sabemos que Él nos acompaña y nos carga sobre sus hombros: en esto reside nuestra alegría, la esperanza que hemos de llevar a este mundo nuestro, y por favor, no os dejéis robar la esperanza.

Hermana, su trono regio reside en la cruz, su trono regio es el madero de la cruz. Y es aquí donde resplandece su ser rey con Dios. ¿Por qué la cruz? Porque Jesús toma sobre sí el mal, la suciedad, el pecado del mundo, también el nuestro, el de todos nosotros, y lo lava con su sangre, con la misericordia con el amor de Dios.

-Claro hijo; y su palabra, sus sabias palabras dice: Un corazón joven, incluso a los setenta años, ochenta años. Caramba, corazón joven. Con Cristo el corazón nunca envejece. Es bueno seguir a Jesús, hijos míos. Cierto madre.

Ramón, si te vas en septiembre a la Argentina te perderás la gloriosa Semana santa de Sanlúcar. Sus aromas de azahar, los olores de vino oloroso de las calles, envuelta toda la ciudad en unos aromas de manzanilla y de torrijas. Madre Sanlúcar es una pura verbena, los cantes y la música de la banda de Julián Cerdán hace deleitosa las veladas de las calles y las procesiones, esos pasos de palio, de María Santísima de la Esperanza, y ese Cristo tan moreno clavado en el madero, es una divinidad hermano. ¿Y tú te lo perderás? no creó que te lo pierdas, así, moma, que yo no creo que nuestro Ramón se marche en busca de fortuna, no este no, este se queda en Sanlúcar.

Esa noche se dibujaba un paisaje de pesadilla. La luna azul brumosa, tan cerca del suelo que parecía rozar el mar. Las estrellas tintineando ingrávidas y cubierta de una  de nebulosa de neblina pasmosa.La brisa suave soplando las ramas, en la oscuridad del bosque milenario y sagrado. Cuantos secretos guarda en su profundas y emotivas movibles dunas. Secretos profundos y espirituales.

Ramón, Romero; había cambiado poco de aspecto, los años lo trataban con respeto. ¿ Y hasta cuando te vas a quedar aquí?. -En la pregunta de moma Lola, se intuia una cierta inquietud. A Ramón, el lugar lo ponía nervioso. Apenas llegaba a la aldea desaparecía; Iba de pesca, de caza, cualquier cosa ocupaba su tiempo con tal de no estar cerca de la casa. Pepa, hace la misma pregunta. Si hermano ¿cuanto tiempo te quedarás?. ¡Vaya, parece que todos tenéis ganas de perderme de vista!- Respondió Ramón con ironía.

No hijo, no.- No hermano,eso no es. Es por lo contrario. Es que te vemos tan poco, y ahora, como dices, que te quieres marchar a Argentina. …

Ramón, no quería compartir los motivos que le llevaban a emprender aquél viaje. Y se negaba a contestar a la pregunta más simple. ¿Te casaras con María la maestra?. Los intentos de Pepa, por extraer información de su hermano Ramón, se había estrellado contra un muro de silencio y malhumor. Ramón siempre había sido escueto en sus explicaciones, ambiguo como siempre, continuando con la tradición siempre confusa de la familia Romero y Ramos.

Había un pretexto, la llave para hacerse de oro, o podía, o no, no lo sabía. Sus primos Narciso y Antonio Ramos, habían tenido mucha suerte. Eran hombres guapos, altos y fuertes, y se casaron con las hijas de un terrateniente Argentino, Y ahora los hijos de Narciso Ramos, disfrutaban de haciendas y de barcos.

La verdad hijos, hija; que vuestros primos cogierón caminos pocos transitados. Tal vez huyendo de la presencia humana, perdiendose en alguna ocasión en atajos que no los llevaban a ninguna parte. Sin embargo, llegaron en el momento preciso, en el instante justo, a aquel lugar. Siempre agradecerán a Dios aquella lluvia torrencial, que los llevó a ayudar a sacar las ruedas de una carreta, y un carruaje, que por causa del cielo, se encontraban las hijas del hacendado “Martín Berrocal y Montéz. Agradecido, este hombre los invito a trabajar en su hacienda. Narciso se fué a trabajar de capataz a los cerros altos de ganadero, y Antonio, se hizo cargo de los barcos.

Narciso se  concentró de nuevo  en los sonidos del dinero que se movía a su alrededor, aportando banalidades de su mente, y adivinando cada rumor del eco de cada moneda que resbala a su bolsa. Un murmullo diferente atrajo su atención, el roce de una fina mano vibrando sobre su hombro. Y Mercedes Berrocal, y Narciso, empezaron a verse en secreto. A escondidas, detrás del muro de la huerta, a pocos pasos de la gran casa familiar de Martín berrocal Montéz.

Sus pasos adivinaron el calor del corazón, de Mercedes, y que en poco sus manos cambiaron de dirección con la velocidad de un rayo los dos se casaron , y ahora viven muy felices.-¡Mira, que casualidad!; La rueda nació con la fortuna, diosa romana de la suerte “quien hace girar el año” y….¿…?….

 

 

 

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