Muchas vidas y muchos sueños

Párrafo 45º

En la orilla, espera, la familia; las tías: Mercedes, Carmela, Rosario y Filomena. Con sus correspondientes hijos y nietos. Es la una de la tarde de un hermoso y caluroso día de verano. En concreto; el 2 de agosto, día de ¡Nuestra Señora María de los Ángeles!.

El calor del sol es inclemente, sobre sus cuerpos. La barca se balancea al acercarse a la orilla, las  gotas de agua frías y ligeras saltan difuminadas, refrescando sobre sus cuerpos,notando todos la frescura en su piel. El agua está como un cristal esmerilado azulado. Cerca de la orilla hay un pequeño dique, y un cobertizo de barcos. Una línea fina señala los cuartos de redes. Pepa, se agarra, a la barandilla de la barca, toma un poco de agua y se refresca la nuca. Y moma lola, le regaña. ¡Pepa, te vas a despeinar!, te vas a estropear el traje, estarás muy estropeada el resto del día, hija mía, cómo eres.

Se dirigen a la orilla. En la línea de la costa, un chico, está cargando redes, que lleva a un barco de color azul y blanco, vuelve rápido, y se sienta a pleno sol, trabaja arreglando las redes de pesca, este chico, está prendado de  J. Luisa. y ella de él. Pepita, se retira ruborizada, a espaldas de Ana y Anita. Siempre que ve a Perico, se debate entre sentimientos encontrados y su cara se enciende, se pone roja como las amapolas. Le gustaba Perico; notaba en él una alegría, una sencillez y franqueza, un valor y una ternura que la seducían.

Le gustaba el chico, tenía fuerza y valentía. Tenía valor, porque hacía falta ser valiente para enfrentarse a su madre. Pepita no sabía lo suficiente de la verdad del mundo, y al ver Anita tan espontanéa,  tan resuelta y tan segura se maravillada de ella. Sus emociones, y sus afectos la acercaban naturalmente al entusiasmo frenético que se palpaba en ese día de calor rojo en la playa.

Perico, vio, venir la barca, sabía, por Ruperto que pepita con su familia llegaría sobre la una de la tarde a la playa. Pepita miró, con cuidado escondida detrás de la espalda de Ana. Y, él, Perico, tenía el rostro enrojecido por el calor del sol, y se sumaba al rubor, que le provocó ver venir a su amor. Él, para asegurarse que nadie lo viera se apartó detrás de una barca varada en la costa. Nadie podía verlo y oírlo, quería conocer mejor a Pepita, y la quería vigilar a distancia. Como era su comportamiento, sus formas y maneras. Había oído hablar mucho de su familia, y la fama no era muy buena. Gente relacionada con el curanderismo y la magia. La tía Flora, que andaba con gente de la política y la farándula. El tío cura, que no le gustaba para nada, y el otro un tratante de comercio.Pedro, quería, una mujer decente y buena madre para sus hijos, y una esposa amantísima para él vivir en paz y felicidad.

Pepita, brillaba, ante los rayos del sol, Perico la miraba desde su escondite. Su frágil figura, su elegante perfil, su armónico rostro, dibujado en él una hermosa y perfilada boca, sus ojos marrones, color miel resplandecían de alegría, sus cabellos, recogidos en dos espléndidas trenzas. Unos pechos de adolescente, que apenas se puede apreciar bajo su bata, que le cubría las piernas hasta los tobillos. Tules y sedas, y una cinta azul atan sus trenzas, que a plena luz del sol, la hace parecer una niña.

Perico, tenía una barba de adolescente incipiente y oscura, que le cubría toda la mejilla y él mentón y le hacía parecer mayor. Su perfil, una bella estampa; elegante, fino, sus ojos brillantes, vivos llenos de fuerza.  Perico, tanto como su amada Pepita ,eran toda una belleza, dos jóvenes en pleno florecimiento.

La familia, espera en la orilla. Los niños, juegan dentro del agua, refrescando sus cuerpos. Las tías, llevan unos canastos, cargado con ricas viandas; Platos preparados con esmero; en estos días de fiesta en la playa no faltan las tortillas de patatas; los filetes empanados o los huevos duros, y el plato rey es “el pollo en salsa” “los bocadillos de chorizo Cantimpalo,” y de postre; sandía o melón.

Al llegar la barca a la orilla, todas se apresuran a saltar con mucha prisa. Los hombres se recogen los pantalones hasta más arriba de las rodillas, y cargan en sus espaldas a las mujeres y los niños, para que no se manchen, y no se descalcen, ni se estropeen sus enaguas de fresco y fino razo.

Cuando la familia se encuentra; se funden en cálidos abrazos y, dulces besos. arrebatos de caricias, y piropos y alabanzas de los unos  a los otros.

Tía Filomena; toma del brazo a moma lola;(es la primogénita de la familia). ¡Hay! Lola. <<Se me muere el presente, y resucita el pasado a cada paso que doy>>.- “Me acuerdo de aquellos días junto a mi marido”. Resucita el pasado con un puñado de sonrisas. ¡Mira mi nieto! <<es igualito, a mi Paco>>.- ¿Y tú Lola, como te va?.

-Quiero e intento hacer la paz con mi tiempo. Ahora querida Filomena; gozo del resplandor indescriptible de los amarillentos libros que me legó el tío Pablo. Si hermana, amarillentos legajos de polvo y de vida, donde cuenta el tesoro de sus historias y la recopilación de sus recetas de magia.

Querida Filomena; no puedo vencer la tentación de la curiosidad, donde mi intuición me lleva. Cada mañana que amanece salgo al encuentro buscando en los nidos de mi mente. Sí, ese torrente de luz en su cuerpo. Ese precioso cuerpo de mi hombre. -Cada día crece la sed por saber del tesoro de su historia.

<<No lo puedo olvidar>>. Ese torso tan hermoso, tan moreno, esa esplendida cabellera morena. Esos fuertes brazos, y la luz de sus ojos, tan espiritual, y ese olor de su cuerpo. Es como mi hombre, ¡mi marido! era un hombre como hay pocos, y tan bueno, tan cariñoso, tan risueño, y lo poco que le importaba el dinero. Él con una peseta se sentía millonario, con poco se contentaba. Filomena, era muy especial, y me ha dejado hondas huellas en mi alma, yo me siento, como desnuda, como, un vacío en el corazón y la mente, que no lo puedo llenar con nada, y mira, que recibo cariño de mis hijos y de mis vecinos, pero su vacío, su hueco no me lo llena nada ni nadie, me siento desolada.

Te olvidas, Pepa; que queda su gemelo. ¿Qué tal está tu cuñado? dime Pepa. <<Quita, quita; no me lo recuerdes Filomena>>.

-Lola, no seas arisca y enfréntate con la realidad.¡Qué tu querias a los dos por igual, y nunca saliste de dudas cuál de ellos….. Callá, callá, deja, dejate; no me lo recuerdes. Verdad, que son sentimientos tan confusos, son muchas cosas contradictorias. Fue todo tan contradictorio, y tan enrevesado, que malos recuerdos, que época más desgraciada, los tres sufrimos una sin razón. ¡Hay! Filomena. Lo cierto; es que nunca fuí feliz, solo en pequeños instantes, solo, pequeños sorbitos de felicidad, sí, Filomena, así fue, una vida triste y de pena.

¡Hay! ¡Lola!; que aún centellean por mis oídos, y por mi fantasía aquellas dulces palabras en la alcoba. Palabras cálidas y desbocadas. Hermana, Aún me hacen soñar despierta. Mira, que cara, este niño es que me lo recuerda a cada instante. Con sumo gozo lo estoy cuidando. Sus padres andan muy liados en el cortijo, me lo dejan para que vaya a la escuela, para mi es un regalo verlo cada mañana, escuchar su voz y ver sus ojos. ¡Hermana!, ¡que es su vivo retrato!.-¿La Pepa que tál?.-

Hoy mi hija Pepa, está muy mal. Hoy ha salido con el aguijón clavado en el pozo oscuro del alma. Y, mirá, que ella, es la que me hacía susurrarme en los oídos;”que la vida es un gozo” que no hay formas de oscuridad, que carezca de la luz capaz de disiparla. Y ahora la pobre mia, ¡mira! Filomena. Mi Pepa;está hoy, como una planta mustia, famélica de luz, sempiterna su sonrisa. y todo porque su Rafael, se ha quedado sin trabajo.->> Vaya, lo siento mucho Lola. Ya saldrán adelante son aún jóvenes y se quieren mucho, y están muy unidos que es lo importante para salir de este bache.-

Filomena, salí anoche a la costa, y vi algo en la playa, que no quería ver ni contemplar, algo absurdo.- Gozar y reconstruir mis adentros, y mis pensamientos, eso es lo que yo quiero ahora. Yo no quería ver lo que ví. Anoche había una brisa tenue, ingrávida, leve, maloliente, que venía de las proximidades de la mar.

Filomena, hermana; ¡En el telón verde del Coto de Doñana!, nuestro querido tío Pablo, dejó escritas las palabras con más misterios que nunca oí. Yo estaba deseosa de que no fuera cierto lo que él había escrito<<sobre los muertos vivientes, y las puertas que llevan a las entrañas de la tierra>>.-

Lola, hermana; yo llevaba en mi mente las historias de los personajes que tío Pablo, con su voz cantarina nos recitaba. Yo buscaba conglomerados de piedras, de viejas piedras. Me abrí; los brazos extendidos hacia el misterio y la plenitud que tienen las cosas más nimias de la tierra. Tenía la puerta al submundo, o al inframundo,o el supramundo, no lo sé, lo cierto es; que tuve la dicha de tocar la puerta con la punta de mis dedos. Más no se abrió y jamás la volví a encontrar.

Lo siento, Filomena; lo ocurrido anoche es; como si el cerebro caminara sobriamente sobre los brazos candentes de un fuego abrazador. Las secuencias, unas tras ,iniciando un lúdico ritmo para recordar al ser humano, a mi…¿..?….

 

 

 

 

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