Muchas vidas y muchos sueños

Párrafo 62º

Los pies descalzos de Anita, corriendo por el césped verde. Corriendo, muerta de risa, corría a lo largo de la valla. Con sus dedos iba tocando y acariciando las flores. Bajo la mirada atenta de su enamorado; Carlos.

Alrededor del jardín de la casa de doña Margarita,hay una valla de madera pintada de blanco, en su parte alta y de verde en la parte baja. A lo largo de la valla crecen flores de todo tipo, dalias, campanillas, claveles, rosales, jazmines. Más allá de la valla, hay una parcela de césped verde. En ese campo de césped hay una amplia arboleda, de árboles frutales:Unos cuantos manzanos, tres ciruelos, un guindos,  varios naranjos y limoneros, en el fondo de la arboleda sobre la valla se extiende; unos altos macizos de espuelas de caballero azules. Tras de estos macizos, se encuentra el huerto: una gran explanada sembrada de tomates, pimientos, judías verdes, berenjenas, pepinos zanahorias, cebollas, patatas, calabazas etc…

A continuación del huerto, hay una hilera de pequeñas casas. Donde se acomoda y vive parte de las personas que trabajan al servicio de doña Margarita. Detrás de dichas viviendas hay un frondoso pinar, con unos pinos de afiladas agujas verdes, en unos pinos colgaba unos columpios, donde se columpian, niños y mayores (hijos y trabajadores. Cerca de las casas entre los árboles se extienden unas cuerdas de la ropa, donde hay tendidas; sábanas blancas y manteles.

Doña Margarita está sentada delante del porche, junto, a los guitarristas, al lado de ella están todos los demás, haciendo un corro. Ha venido,  gente, acomodada, pero no los de la aristocracia, ni el cura. Han sido invitados, pero notifican su rechazo, así que son todos familia y amigos verdaderos. Los vecinos del pago de la Milagrosa se han invitado a la fiesta, con la intención de que amenice la fiesta, cuenten chistes y cuentos, para alegren con sus cantes y sus bailes.

Muy cerca a doña Margarita, se han sentado Flora y Anika. Carlos y Anita corren hacia la casa,  suben un tramo de la escalera. Llegan al vestíbulo que conduce al dormitorio principal. Hay una gran cama con dosel, saltan sobre la cama muertos de risa, ja, ja, ja. Carlos se quita el alza cuello y la sotana negra, se queda en calzoncillos. No quieren que pase el tiempo, ni que nada les interrumpa. Llega a la habitación Flora, con un traje de alpaca blanco recién planchado, y una camisa azul celeste de fino hilo. Traje que perteneció a tío Luis. Marido difunto de doña Margarita.

El cuerpo desnudo de Carlos, era la estatua del dios griego Príapo, hijo de Afrodita. Se erguía su miembro, o mejor dicho se expandía su enérgico falo. Exclama Flora:¡Ho, Dios mio! Santa Bárbara bendita, Jesús. ¿Qué es eso?, dulce tentación, muy dulce. Hijo mío,sobrino querido; hoy día muy poca gente puede darse el lujo de bañarse en este escandaloso baño, y tampoco hay humor, para resistir tanta tentación. Sobrino, no quiero decir, mejor dicho; no puedo decir que también el atractivo sexual en las personas depende de la felicidad, porque sería una de esas metáforas ofensivas:

En este principio de siglo se supone que a toda edad debemos ser sensuales, una proporción agobiadora a los hombres no le gusta que los compare, como diría mi madre. Para que una imagen parezca real tienes que experimentarla con los cinco sentidos.La realidadte aparece en los cinco sentidos. La realidad te llega del exterior de la cabeza. Las imágenes te llegan desde el interior. Puedes percibirlos ambos con la misma viveza. Desde el baño habla Carlos:¿Y si no lo consigo?. Sobrino, hay una línea muy fina entre el intentar y el empujar. Flora, desconoce, que ya Carlos ha hecho Anita suya. Carlos le había contado en confianza  a su tía, que, no podía, que al final había consentido entrar en el seminario por qué no se le levantaba el miembro , con ninguna mujer, pero, al volver a ver  Anita, las espuelas de caballero se ha alzado muy alto.

Corre por el pasillo Anika. Y dice: Flora, Flora. ¿Donde andas?. Aquí, en el dormitorio de Margarita. Se dan el encuentro, se agarran del brazo. Anika, se acerca al oído de Flora.¡He visto a Carlos, lo he visto morder los pechos a Anita, con lascivia de glotón!. Exclama Flora:¡Por fin está ya en los brazos de una mujer, bueno, mejor dicho; de su mujer según él. Anita, es la mujer de sus sueños eróticos. Hay anda en el baño; en los juegos de la comida y del erotismo sensual.

Dice Anika: Pero todavía en las viejas cenizas de la memoria de Carlos, el culto se ha perdido en la historia. Me extraña que no haya sido prohibido por decreto religioso, la apasionada devoción que dedican algunos a los otros. Antes he visto, lo he visto morder una humilde ciruela con la apasionada devoción que otros dedican a los otros.Entre tanto Carlos en presencia de Anita se da un baño. Se pone la camisa de color azul cielo y el traje de alpa blanco.

Baja la escalera, va corriendo hacia Anita con una rosa entre los dientes. Sus delicados pies de ninfa baila sobre el césped. Carlos la toma en sus brazos,girando, dando saltitos, la lleva, lejos de la mirada de todos. Toma una manta que cuelga de un cordel. Carlos diligente se afana estirando la manta bajo los guindos, acomodando su cuerpo y desplegando los tesoros de sus encantos. Se levanta, se quita los zapatos y daba saltitos, loco de contento. Era una visión encantadora. No demoró mucho el seminarista en instalar a Anita sobre la manta. Semirreclinada se apoya en un brazo, espera a Carlos que llega con sabrosas viandas.

Escanció el vino para refrescarlo, y le quitó, la cáscara a un huevo cocido, que luego se lo dio a morder, jugueteando con los dedos de sus manos, le acariciaba el pelo de la nuca, enredando sus finos dedos. Carlos le sostenía la cabeza y la besó con pasión:Carlos, le tomó la mano derecha al tiempo que recitaba: Esté niñito compro un huevo, este niñito lo peló, éste le echó la sal, éste niñito lo revolvió, y este gordito chiquitito se lo comió, y le muerde el dedo gordo.

A continuación jugueteando con los dedos de los pies, le hacía cosquillas en las plantas  de los pies. Anita se retorcía muerta de la risa, y Carlos, envalentonado, procedió a darle una copa de vino, sin dejar de acariciarla con toquecitos por aquí y por allá y recitando versos de Bécquer. Sudando de impaciencia recita los más apasionados versos. En eso estaban cuando apareció Anika y Flora.

A ellas le daba vueltas la cabeza, entre el sol que habían tomado esa tarde en la playa, el vino de la taberna, el cante y la jarana y un pito de marihuana que enciende Margarita, ante la mirada impávida de la tías, Filomena y Mercedes.Flora se quería marchar e inevitablemente apareció una columna de mosquitos, que la terminó de desganar. Anita se retorció de cosquillas ahogada de la risa, se defendía de los achuchones y abrazos de Carlos, un fauno parecía el  joven, el muchacho empujaba.

La voz de Flora flaqueaba: Apetito y sexo son los grandes motores de la historia, preserva y propaga la especie, provoca guerras y canciones, influye en las religiones, la ley y el arte. La creación entera es un proceso ininterrumpido de digestión y fertilidad; todo se reduce a organismos devorandose uno a otros, y a nosotros ahora mismo si no nos vamos cerca de la hoguera nos devora estos puñeteros mosquitos. Exclama Ramón: La vida es devorándose unos a otros, reproduciendose, muriendo, fertilizando la tierra y renaciendo transformados. sangre, semen, sudor, cenizas, lágrimas y la incurable imaginación poética de la humanidad buscando significado.

Exclama Anika: Después de dar un par de vueltas por el mundo buscando afrodisiacos, descubro que lo único que en verdad me excita ese el amor. Quizás he dado la impresión de que no soy romántica y, por lo tanto, carezco de autoridad para hablar de frenesí. Exclama Flora: ¡Querida amiga mía, nada de eso!.Dice Anika: Por desgracia pertenezco al tipo de persona que cree en el amor a primera vista y, para colmo, se casa. Oscar Wilde dijo: “Que el amor es un malentendido mutuo”. Soy aún joven, estoy en la cuarentena de mi existencia observo mi pasado y, en justicia, debería estar en pleno acuerdo con Wilde, sin embargo no me he puesto del todo cínica y todavía puedo perder la cabeza por un hombre, dadas las condiciones adecuadas…………..

 

 

 

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