Muchas vidas y muchos sueños

Párrafo 68º

Doñana es el hogar celestial de la familia Romero Ramos: La aldea está guardada por altos muros y firmes murallas de macizos pinos, de verdes y afiladas agujas. El mar con sus ojos abiertos refleja alas de mariposa, que sostienen el azul cielo y en su frescura reposa mil aves flotando en sus aguas, leves, y alegres navegan como nenúfares, un cisne vigoroso se abre como la flor de loto,tomando ese amor que se le brinda desde el espléndido sol que abanica brisa fresca de rayos estelares sobre el techo de Doñana en esa fresca mañana  de verano.

Al otro lado del río que hace puente entre el cielo y la tierra,se encuentra la residencia de los Romero y Ramos.Casa humilde,con dos  puertas, con la anchura suficiente para que pasen dos hombres a la vez. El techo está formado por dos escudos de juncos como un abanico abierto en su anchura.Rodea la humilde choza un bello vergel, en él convergen: un pequeño huerto, un bello jardín y, un gallinero.Cerca de la casa no muy lejos se encuentra el abrevadero de los caballos y burros, las pocilgas y la estancia de las vacas. En el centro de la parcela un pozo de aguas dulces como la miel, que fluye delicadamente. El sol descansaba y el día sólo duró tres o cuatro horas quizás dos o tres.Porque todos se levantaron al atardecer ese día 3 de agosto de 1.916. Después de lo todo lo acontecido el día anterior todos estaban rendidos y resacosos.

La otra banda, es de esos lugares donde la tierra propiamente dicha deja de existir, lugares que no son aire ni océano, sino una mezcla de ambas cosas, como un <<pulmón marino>>, en el que no se puede caminar ni navegar. El término<<pulmón marino>> significa<<medusa>>; tal vez moma Lola se refería a la niebla espesa o al agua nieve del rocío que cae al amanecer sobre el valle del río Guadalquivir refrescando y alimentada sus riberas propiamente dicha,. Doñana, siempre será un lugar mítico.

Y moma Lola, ya era todo un mito para los lugareños de toda la comarca, a los que asistía con sus curas y sus ritos.Poco después de las 5 de la tarde del 3 de agosto de 1.916. Una columna de humo y ceniza se alzó en el cielo, sobre la aldea.Los perros aullaron y los pájaros guardan un extraño silencio. No era la primera vez que ardía una choza en Doñana. Los incendios en la época de estío era muy normal en la aldea.

La ruina cayó sobre una buena parcela, gracias a los canales de los cortafuegos, el incendio no se propaga, calcinandose solo un par de ranchos, el que lo propició y el colindante. Juan el chilindro, había llegado la madrugada anterior a su rancho con una borrachera descomunal. Había estado bebiendo en la cantina de la aldea, hasta altas hora de la noche. Al llegar Juan a su casa, al parecer, derramó el aceite del candil, y al encender un cigarrillo con cerillas hizo encender chispas que parece, que ese es el motivo que provoca el incendio en la choza.

Lo cierto es, que se queman dos ranchos y una buena cantidad de pinos. De los ranchos no se salva nada excepto las personas, porque esa noche los vecinos de Juan el chilindro duermen en su casa de Sanlúcar; mueren todos los animales de corral y desaparece toda vida vegetal a su alrededor. Pero, para sorpresa de los lugareños, a Juan, no le ocurre nada, no se le quema ni un solo pelo, aún, habiéndose quedado dormido. La choza de Juan en poco se convierte en una antorcha, y el queda bajo la pirámide de fuego. Él está bajo el efecto de los vapores soporíferos del vino. Juan, despierta al oír una suave y delicada voz, le viene la visión de una mujer vestida con una túnica azul celeste, coronada de una diadema de delicadas rosas rosas, sus pies descalzos se sostienen en el aire, y un halo de brillos y perfume misterioso la rodea, como la que está dentro de un capullo de seda.Despierta Juan despavorido y desconcertado, se sienta en la cama y, ve, que está bajo una pirámide fuego, las llamas lo rodea por todos lados, y el, no reacciona, creyendo que es un sueño se echa en la cama tapando con las dos manos su cabeza. La mujer de la visión lo llama:¡Juan, hijo, despierta, toma, tu cuadro de cabecera y sal rápido de la casa, coje el relicario de tu madre, sal corriendo hijo, corre, Juan, corre!.

Juan, sin saber cómo; coje el cuadro de la ¡Virgen de la Caridad!, y el relicario de su madre que estaba dejado caer sobre el espaldar de la cama. Sale corriendo hasta llegar a la orilla, donde, los lugareños se han concentrado. El jaleo, y el trasiego es descomunal, la gente trata de apagar el fuego con los pocos recursos que tienen, las mujeres rezan mirando al cielo, rezan, porque no pueden hacer otra cosa, y como una bendición celestial un aguacero cae en esos momentos sobre la aldea de Doñana. Ese día el ¡Águila Real Majestad Reina de las aves de Doñana!, aparece sobrevolando sobre el lugar donde ha acaecido el incendio en ese instante que cae la lluvia torrencial en Doñana.

Moma Lola, mira, al cielo, esta de rodillas, con las manos juntas reza y habla con todo su corazón a María Santísima, y a su hijo Jesús. De sus ojos salen dos arroyos de lágrimas, lloran todos los presentes al ver a Juan abrazado a su cuadro de cabecera con la imágen de la Virgen de la Caridad.Moma Lola, lo abraza con ternura, pues Juan es hijo de su tía Pura, y le da gran alegría verlo sano y a salvo de aquella catástrofe que le podía haber llevado a una muerte segura.

Exclamando al cielo habla y dice moma Lola: La pureza de la naturaleza humana es como el cielo sereno, su su sabiduría como el sol, su sagacidad como la luna.La sagacidad y la sabiduría son siempre brillantes; sólo que, cuando nos pegamos a los vicios, nos apegamos a lo falso y erroneo, aparecen las nubes que ocultan los buenos pensamientos, y la propia naturaleza del hombre ya no puede brillar, entonces necesitamos que un amigo de ley nos ayude, y que nos abra a la realidad y disperse los errores y las falsas ilusiones para que la persona vuelva a brillar con propia luz. Decimos, pues, que todo cabe en la propia naturaleza. Del mismo modo que el soly la luna siempre son brillantes, la propia naturaleza es siempre limpia y pura; sólo que cuando las nubes ocultan los astros, la oscuridad se adueña de lo bajo, aunque el brillo permanezca en lo alto, y no podemos ver el sol, la luna, las estrellas y los planetas, pero en que el momento en que la brisa sopla, y dispersa las nubes y las nieblas, la multitud de fenómenos del mundo invisible aparece al instante ante nuestros ojos.

La gente, que está en ese momento presente, se va sentando en la arena de la costa, alrededor de moma Lola, forman un arco y atentos se disponen a escuchar su relato.

Moma Lola, habla en público a Juan el chilindro, y le dice: Juan, tú no eres la víctima del destino.Nadie te entrega en los brazos del vino.Nadie te entrega indefenso al mundo<<cruel>>. A lo mejor piensas en este momento que estas desesperado y desamparado, que existen personas y situaciones que son más poderosas que tú, y que no puedes hacer nada. Quizás eches la culpa a otros de tú situación. Pero, Juan, si decides aceptar tu fuerza tendrás la vida en tus manos y podrás moldear a tu gusto. Si eres consciente de tu propia fuerza y de tu poder, podrás actuar de forma vigorosa sin tener que pelear en la vida, sin tener que justificarte. Juan, primo, es hora de reconocer, te digo hijo, que ya es hora de que utilices tu fuerza para conducir tu vida como tú quieras.¿Por qué personas te sientes manipulado?. ¿A quien tienes que rendir cuentas? ¿Que sientes que no eres capaz de alcanzar?¿Que haces con tu fuerza en los momentos de debilidad?. Ya se hijo, veber, bebes, para olvidar.¿En qué situaciones crees no tener ninguna oportunidad y tienes que resignarte?. Recapitula y olvida el pasado, ya debería estar olvidado. Olvida a tu mujer, y olvidala si se fue con el otro es por que no te quería, y eso es lo mejor que te ha podido pasar, así te da la oportunidad de conocer a otra nueva persona, que seguro te hará feliz. Lo besa en la frente y toma asiento en la arena, se sienta sobre su pañuelo de seda.

Habla moma Lola a las personas que están presente esa tarde en la playa de la costa de Doñana: Esto ocurrido hoy no es nuevo en Sanlúcar de Barrameda y aquí en la aldea han ocurrido muchos milagros, todo ellos obrados por Nuestra Señora Madre Y Patrona La Virgen de la Caridad. En la ciudad sanluqueña hace ya unos  4 siglos ocurrieron unos milagros, reconocidos son catorce,pero hubo muchos más, por que mucha gente no suele agradecer y ni siquiera lo comentan. El caso es, que el alférez Pedro de Rivera Sarmiento solicitaría un certificado de los milagros  para, apoyado en ellos, poder difundir en América la devoción a la Santísima Virgen de la Caridad. Fernando Niño de Guevara envió una comisión de peritos a Sanlúcar de Barrameda, presidida por el canónigo penitenciario Juan de Balza, quien entrevistó a una extensa nómina de testigos, y pasó sus conclusiones al arzobispo hispalense. Tras el pertinente estudio de las conclusiones y las consultas efectuadas a peritos, el cardenal arzobispo, ante el notario apostólico Juan de Robles, firmó el documento en el que reconocía el carácter Leiva; su vicario general, Antonio Covarrubias; y la de otros ilustres eclesiásticos.

Los catorce milagros reconocidos  fueron:el encenderse por sí sola la lámpara y el rebose del aceite con carácter sanador; la curación del duque don Alonso IV; la de Juana Sánchez, tullida como consecuencia de una caída en la calle de San Roque; la de Ana Vázquez, desahuciada y en estado terminal por una inflamación pulmonar;la de María Muñoz tullida, que llevaba tres años sin andar; la del niño Domingo Alcocer, al que le desaparecieron dos nubes de cada uno de los ojos; la del hijo del sastre Francisco de Carvajal, en estado terminal tras una caída por una escalera, habiéndose golpeado la cabeza con  ladrillos; la de la monja Catalina Marmolejo, con una mano inútil tras la caída de un burro; la del maestresala del duque Francisco de Olivares, con un padecimiento de gota en un dedo del pie desde hacía dos años que le impedía ponerlo en el suelo, la de Ana González, que tras una caída le había quedado inmovilizado un brazo desde hacía año y medio; la de la niña de once meses María de Roches, que como consecuencia de unas calenturas que le habían ulcerado la boca no había comido nada en tres días, la tuvieron toda una noche por muerta; la del ciego Luis Martin Matamoros; la del también ciego Juan Ruiz Quintanilla, y la de la también ciega Juana Hernández.En todos ellos  se produjo la curación súbita y tras habérsele aplicado el aceite que manaba de la lámpara de la Virgen de la Caridad.

Recordado lo recordado, no queda nada mal el contexto. Y lo ocurrido hoy a Juan el chilindro, se suma, a los miles de milagros que quedará solo en las bocas de los sabios de los pueblos, y que pondrá la voz los abuelos y abuelas.Cuentos que contamos, con la única frontera de la alta mar del infinito firmamento, con la gaviotas brujuleando por el azul misericorde, y con el nombre de la nada, siendo vocación del pueblo contar la trascendencia soñada o vivida libre o manipulada, lluvia y arco iris que hace de este lugar un encantador encanto con las latentes fluctuaciones de lo hasta hoy alcanzado por el humano.Piensa, moma Lola: Ojalá todos los días se produjera esos milagros con sus pacientes. Era ella quien llevaba y traía de choza en choza, todos los menesteres para la salud física, mental y espiritual de aquellas singulares familias.Era ella, quien todas las tardes en la bajamar, representaba el mismo cuadro,contaba cuentos antiquísimos ilustrando así a los lugareños,ni por nada ni por nadie, se se allanó nunca a residir en el pueblo, ni a morar en otro sitio sino en su centenaria choza. Emplazada cual una parda colmena a tres palmos de la orilla, choza, sombreada por una fabulosa arboleda de árboles frutales y destaca la maravillosa, la espléndida y engreída higuera. la choza resguardada de los vientos largo de poniente, por un cañaveral famélico, un parral anémico  en uvas y gallardo y valiente en hojas frescas, cuyas raíces mordían las invasoras aguas del océano Atlántico durante sus períodos de grandes flujos.

¿Quién era Juan el cilindro?. Un pescador, un hombre de unos cuarenta años, bien plantado, fuertemente moreno y de cabellos ensortijados, los ojos grises y minúsculos, boca espaciosa y nariz prominente, Juan era tartamudo: en lo moral un corazón de inagotables bondades, y una naturaleza en suma, de una honradez legendaria. Y aquel día, la Virgen de la Caridad, acudió en su ayuda.

Dice moma Lola: en esta tierra, aún hay………………….

 

 

 

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