Muchas vidas y muchos sueños

Párrafo 70

El rocío hace presencia todas las noches, haciendo florecer a las huertas y navazos, y el olor de sus vinos, llena de fragancias aromáticas sus calles y plazas. Sanlúcar es un paraíso renovado,¡cuan hermoso su paisaje!. Como panal de miel destilan sus fuentes agua dulce. Con aroma de nardo y clavel, sus mujeres. Fuente cerrada por bosques de árboles, fuente sellada en tierra de nadie. Secretos en el aire, el mítico misterio perfumado de mirra y aloes, el aire volátil y leve guarda secretos en la cocina de las principales especias: Curcuma, pimienta, comino, orégano, laurel y tomillo, y vino´.

Sanlúcar es un pozo de aguas vivas que corre por mi cabeza. Sus pequeños montes, como los pechos de sus mujeres, sus mejillas abiertas al sol, las hace morena de tizón. Mujeres, fuertes y aromáticas, sus cabellos, como bosques de nogales, y el olor de su boca, como el buen vino. Bebida que no falta a sus labios de coral.

Sanlúcar, hoy se muestra hermosa como la luna, brillante y radiante como el sol, reluciente sus fuentes. Impaciente tierra, hermosa eres tú delante de mis ojos,¡cuán hermosos tus paisajes!. Tus puestas de sol, es sabido, que es obra de mano excelente.¡La obra de un magistral Maestro Arquitecto!. Es agosto, y ya ha florecido el nardo y,¡el mirto!.Los naranjos han dado olor toda la primavera, y en nuestras huertas hay toda suerte de dulces frutas.¡Oh! hermosa Sanlúcar, si tú fueras como mi amado:¡abriría tus brazos y, extendería tus manos! y no me menospreciaría.

Yo Sanlúcar, te llevaría de la mano y te enseñaría las frutas que dan aroma y perfuma mi vida. Sanlúcar tú me enseñarías, las frutas de tu valle, y, mi amado así descendería a tus campos para ver si brotan las vides y sí han florecido los granados. Yo le llevaría de mi mano, y le haría beber vino, hasta perder el sino.Os conjuro, tierra mía, ya me siento amada en este lugar. Mi amado es mío,y, yo soy de mi amado.¿A dónde ha ido tu amado, lejos de la más hermosa de todas las mujeres?.¿A dónde se apartó tu amado, y lo buscaremos contigo?. Eso harías por mi Sanlúcar, sabes amiga mía que me alegraría.

¿Quien es este que se muestra como el alba, hermoso como la luna a la esclarecida del sol?. Vuélvete mujer, y mira,frente a tí,¿por qué lloras, si tu amado es tuyo, y tu eres suya?. Mujer aspira su aroma perfumado de amor brindado, y, huele, el olor de su boca suaves lirios, que le hace hablar delirios.

Morena levantemos no de mañana, vayamos al monte, veamos si han florecido los nidos de mirtos, las varas de nardo.¡Os conjuro!.Nuevas, viejas y añejas brujas, las mandrágoras han dado olor, y a nuestras bocas dulce bebida, allí que se enciende el alma en la penumbra del corazón. ¡Oh! si tu fueras valiente como la fuerte brisa, como la fuente viva, como el mar y el río,tú me amarías, y yo te enseñaría el corazón de mi valle, mi viña con toda suerte de bendiciones.

Duro es tú corazón, duro como el orgullo y los celos. Sé que yo fuí muro, y mi cabeza fosos de fuego, fuerte llama abraza la vida y el amor,¿Acaso se evaporó?. El seol del tiempo impuso su sello sobre tu corazón. ¿Y lo selló. ¡Oh! si tu tuvieras valor amado mío, me besarías y no me despreciaría.Y, ya no estaría mi cabeza suspendida en una nube distante y fría, donde el alma mía se retuerce de valor.

Ven, ¡oh amado mío! salgamos al campo a correr entre los árboles, a danzar a la luna en la noche estrellada, a bailar al sol de la mañana cuando canta los pájaros en tu ventana, vayamos al monte a ver si brotan los nardos y los mirtos. ¡Mira, si ya han florecido!. A qué esperas para darme tus amores. Apresúrate, amado mío, y sé semejante al río cantarino, que alegre baña Sanlúcar con sus aguas. Sé semejante al rocío con sus gotas, que cada noche acaricia su valle.Sé semejante a la luna, que con sus mil rayos la hace suya.Sé tú semejante al sol y abre esta mañana tú corazón.

Y abre, tu boca y déjame oír tu voz hombre cantor, o al menos toca tu tambor y sopla tu flauta, deja, que me deleite una canción de amor.

Oh, tu que habitas en una torre de marfil debes saber; que allí tuvo tu madre dolores, allí tuvo dolores la que te dio a luz, y mi dolor, no tiene comparación, ten compasión que vivo en brasas de fuego ardiente. Aún estás a tiempo; de edificar sobre mi duro muro un palacio de plata tan grande como la luna.

Mi amor,  yo soy tuya y tu eres mío.Oíd, oye Sanlúcar, y escucha tú, mandrágora; él es mió y yo soy suya, y no hay en el mundo poder más grande que el del que nos unió.¡Nadie está por encima de Dios! Y menos tú mandrágora, ni tampoco tú araña celadora.¡Oh gentes con ojos cargados de maldad!; escuchar atentamente: Vuestras cabezas están enfermas, y vuestros corazones  se duelen de envidia, no veis la llaga podrida en vuestro corazón,<<un día reventara>> y os llevarán a todas bajo la tierra. Mi alma canta de alegría todas las noches recostada sobre mi amado, y vosotras brujas aullando sobre los tejados. mal de ojos, cuidado, que se vuelve, lo que se envía  siempre viene de regreso y multiplicado.Y amigas mías, dice Oscar Wilde: Perdona a tus enemigos. No hay nada que les enfurezca más.Dice Flora: Es un hombre muy sabio en sus reflexiones y creo que siempre tiene razón. Él dice: Que experiencia es el nombre que damos a nuestras equivocaciones. Exclama Anika: Y no existe más que dos reglas para escribir: tener algo que decir y decirlo.Eso dice nuestro amigo Oscar  Wilde.

La justicia llegó a la aldea de Doñana, a la mañana siguiente día 4 de agosto de 1.916. Ya avanzada la mañana, con el sol alto e inclemente, un día de sofocante calor en toda la región. Señor, respondió Juan el chilondro ante el juez. Voy a decir la pura verdad, pero antes permitidme que apele a vuestra clemencia, y os suplico que me deis palabra de que no me tome por loco.-Os la doy- respondió el juez.

Entonces le explicó Juan cuánto le había sucedido la noche anterior. y cuanto le había pasado desde que su mujer le dejó. Contó que había rezado todos los días con la esperanza de recuperar a su esposa y a sus hijos, hasta le contó al juez cuanto los había echado de menos. Y el poco respeto que su mujer había tenido con su madre.Le habló al juez, de que ella, su esposa se había quedado con la casa de su madre, una casona en la ciudad de Sanlúcar de Barrameda, justo en la calle San Nicolás, y que también se había quedado con todas las cosas de valor e incluso, con todos los muebles, cosas que eran de su madre, de Pura, la tía de moma Lola y la madre de Juan chilondro pescador de profesión, antes de peces, en ese momento de almas.

Sin prometer cosa alguna a Juan, el juez, manda a unos alguaciles y funcionarios a su casa de Sanlúcar, para ver si lo que dice es cierto. En pocas horas le hubo notificado los funcionarios, que era cierto que la mujer de Juan vivía en la casona de la madre de Juan con otro hombre.Informan al juez, que la esposa de Juan había llevado todas las cosas de valor a la casa de empeño, después de haber vendido todos los muebles y enceres de más valor, habiendo quedado los colchones sobre el suelo, que es así como duermen sus hijos y ella misma, junto al hombre con el cual convive.

En pocos días, mandó el juez a la mujer de Juan, que saliese de la casa, y diciendo, a ella, que no volviese, ni se acercará a la casa nunca más en toda su vida, a no ser, que Juan dispusiera otra cosa. Aconsejando el juez a la mujer, que se fuera a vivir a otra ciudad lejos de Juan y de su familia.

Los vecinos, que habían conocido a Pura, y a la familia toda la vida. Al ver visto entrar a la mujer con un desconocido, fueron corriendo a dar parte al juez de policía, de aquella mudanza de muebles, que les pareció sospechosa. Esa denuncia, que ya constaba en el juzgado, ayuda a Juan a recuperar su casa, pasó ya sus noches con bastante más tranquilidad y sosiego.

En la mañana del 4 de agosto al hablar con el juez, Juan se muestra muy tranquilo.¡Dios mío! Señor juez, yo no quiero hacer memoria de lo acontecido la noche del 2 al 3 de agosto, respondió Juan temblando. Un día busque a mi mujer, y la allé, fuí corriendo y quedé deslumbrado, como si con sal hubiera frotado mis ojos, no tengo fortaleza de ánimo para aguantar tanto dolor. Me sentí tan infeliz, mi mujer y mis hijos se llevaron dos meses sin dar señal de vida, se fueron a Cádiz, con un desconocido, un hombre que conoció mi mujer en el tren. La mujer de Ramiro,lo denuncia, y se vienen después de estar dos meses perdidos a casa de mi madre. una casona, de la calle San Nicolás.Gracias a mis asechanzas averiguó que allí estaban todos viviendo su vida en común, mi mujer y Ramiro, junto con mis hijos..

los vecinos me avisan de lo ocurrido. Mis hijos, no querían nada conmigo, pues en esos dos meses mi mujer los convence de que yo soy culpable de todas sus desgracias, por mis ideas sindicalistas y cooperativista. Lo que sucedió me hizo cobarde, me refugie en la bebida. No fue muy honrosa mi decisión, lo que sigue es cosa que no me lo creo ni yo mismo, señor mío. <<El día 2 de agosto, es un dí a muy celebrado en nuestra familia. Todos se habían marchado a Sanlúcar, a disfrutar de las carreras de caballos y de las fiestas. La cantina, era lo único que estaba iluminado esa noche en la aldea. Allí me senté, el cantinero tenía sueño, y me dejo unas botellas de vino donde elegir, cerro la cantina, y me dejó en el sombrajo de fuera. Cuando apure las últimas gotas de vino, ya casi asciende el sol. Cuando llegue a casa, aún estaba la noche oscura. No recuerdo, nada más, hasta que me ví bajo la pira de fuego en llamas vivas. Ví a una mujer, que flotaba suspendida en el aire. Más bonita la mujer que una estrella, y más brillante que el sol. Su vestido celeste como el limpio cielo, su larga cabellera morena coronada de una corona de rosas,de flores rosa. Y un brillo en sus ojos como dos luciérnagas, o como dos luceros encendidos. Su boca se abría como una rosa roja abierta al sol del mediodía. Y su voz delicada melodía. Me miró acariciandome, y su dulce voz me habló, extendió sus brazos; y me dijo: Juan corre. Me lo dijo varias veces.

Me toque la cabeza con las manos, creyendo que era un sueño. Me debí quedar dormido de inmediato. De nuevo, oí la voz de la mujer, ahora me habla con más fuerza, y más fuerte su voz: Juan despierta, despierta Juan, sal corriendo, toma el cuadro de cabecera y el relicario de tu madre. Mi corazón da un vuelco, al oír la palabra madre me sobresalte, y al tiempo note como que me tiraban de los pies. Volví entonces la cara y ví a la más hermosa mujer que nunca había visto en mi vida, en medio de las llamas y flotando sobre mi cama. De un salto, tome el cuadro y cogí el relicario, que sobre el espaldar de la cama estaba, y, salí corriendo como un alma en pena, como un galgo, hasta llegar a la orilla, donde estaban ya algunos vecinos.

Vuestra historia es en extremo portentosa; le dijo el juez. Si quieres seguir mis consejos, no confíes a nadie cuanto a acabas de decirme, y guarda con paciencia que el cielo se digne terminar las desgracias que te aquejan y permiten que sufras tanto. Aunque aseguraba que haber contar todo era positivo. Las personas que le escuchaban no hicieron más que reírse, lo cual le causó tanto trastorno, que él mismo, no sabía ya qué pensar de todo lo que le había sucedido.

¡Estás loco, loco, esta loco!. A estos gritos, unos se asomaban a la playa, otros salieron corriendo a Sanlúcar, a contar la historia por todas las puertas, y algunos voceaban también, que Juan el chilondro está loco, sin saber de que se trataba. El hombre quedó confuso, Juan se ampara en su familia.

Cuidado le dijo el juez; todo lo que acabas de hablar, ¿lo habrás soñado usted?. Todo eso es solo un sueño, y la ilusión tiene embargada su mente. Juan responde: Yo sé muy bien lo que me digo; dígame usted señor juez, como es posible que en sueño haya cogido el cuadro el relicario y esta corona de rosas. Estas loco, estas loco. y Juan pasó a llamarse: Juan el loco. Desde ese día cuando va a Bajo de Guia, la gente se asoma a las ventanas y en las puertas de las casas, y algunos se juntan en coro, y van voceando detrás de Juan, y le llaman loco. Por qué él no para de contar aquellos extraños suceso en su rancho de la aldea de Doñana. Y una mañana…………………..

 

 

 

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