Muchas vidas y muchos sueños

Párrafo 100º

-A Julio Anguita, en realidad, su creencia religiosa le viene dada por su nacimiento en el seno de una familia tradicional y por su especial carácter sensible y tendente a lo espiritual.<boutade, a los catorce años, de leer laDivina comedia y de ahí pasé a Fausto y a obras de Primo de Rivera..>> Tenía las mejores condiciones para orientar su vida por el camino del sacerdocio, y esto fue lo primero que intento:<>. Incertidumbre de adolescente que, progresivamente, se le fuerón acentuando. Tras acabar Magisterio, empezó a dar clases en Montilla y allí se encontro con un profesor, Rafael Balseda del Pino, cuya influencia le resultó desiciva:<>

-Esta determinada influencia y la distinta realidad social que empieza a palpar en sus alumnos le hacen no sólo plantearse las dudas religiosas.sino adquirir también conciencia política. Comienza a leer a Marx, Lenin, Engels… En esos momentos de su vida da un vuelco y, de estar a punto de entrar en un seminario, se torna <>. El comunismo habia había arraigado en sus convencimientos y la fe sólo volvería a su espíritu años más tardes, cuando el radicalismo social y político empezara a moderarse. Julio Anguita encontró con el tiempo la vía para conjugar esta sustancil contradicción, por lo que ahora resulta difícil discernir si se trata de un católico metido en política o de un comunista en la Iglesia. Claro, que la fe siempre ha de tener sus misterios. De conservador a comunista y de anticlerical a hombre de comunión, no parece que esto le distorcione en absoluto. Más bien al contrario, vive ambas creencias como si fuera la misma, y las dos con elevada e identica pasión.-

-Su acusado concepto de la trascendencia es probablemente el lazo de unión entre ambas. Todos sus sentidos están aleccionados para ello, y cualquier manifestación del espíritu, música, arte o escritura, aterriza en un campo cuya sensibilidad las multiplica hacia lo infinito. <<Hubo un tiempo en que tuve miedo a la muerte, pero ahora ya no. Ahora hay que entrenarse para el cómo se acaba, para cuando llegue la decrepitud, que llega, y siempre va al mar insondable.>> Si cuando sufrió el infarto no tuvo impresión alguna de trato con la muerte, años antes, durante la noche del 23   de febrero de 1.981, cuando el golpe de Estado, <<sí tuve=”” la=”” sensación=”” de=”” que=”” podía=”” morir=””>>. Era por entonces alcalde de Códoba, cargo en el que se ganó el sobrenombre de <>, y se encontraba solo en el Ayuntamiento. Se enteró porque le llamo Juana, su compañera, tan nerviosa que apenas le salían las palabras.-

-¿Pero, de qué te ríes?_ le preguntó Anguita. _¿Reír? Lo que estoy es llorando…¿Es que no te has enterado? Había gente congregada en la calle, en las proximidades del Ayuntamiento. Su número iba en aumento y sus intenciones eran difíciles adivinar, pero daban mala espina. El alcalde seguía solo en la sede de la corporación municipal y se empezó a intranquilidad. Temía que en cualquier momentos entraran a por él quienes se estaban organizando en frente. En aquella época Julio Anguita iba  armado. Llevaba una pistola porque había recibido varias amenazas de muerte y había sido agredido en más de una oración por elementos radicales de derechas, una de ellas por manifestantes de Fuerza Nueva en un altercado ocurrido en 1.979, con algún que otro navajazo. <<tenía claro=”” -recuerda-=”” que=”” si=”” entraban=”” los=”” militares=”” les=”” iba=”” a=”” dar=”” el=”” arma=”” porque=”” sabía=”” no=”” me=”” pasaría=”” nada,=”” al=”” menos=”” en=”” esos=”” momentos.=”” pero=”” otros…=”” eso=”” lo=”” vi=”” con=”” gran=”” frialdad:=”” cogerían=”” vivo.=””>>

-Aquella noche su imaginación, ya de por sí inquieta, voló con las alas del riesgo. Se imaginó mil escenas, incluso pensó en si sería capaz de disparar, e hizo inventario de la munición que tenía. <> Las escenas se quedarón, afortunadamente, en su imaginación, y ni entró nadie ni pasó nada. Los tres o cuatros policías que custodiaban el Ayuntamiento aquel día tenían un jefe que se mantuvo leal. Viene de dar ocho vueltas a la manzana de su casa pero no parece en absoluto fatigado. Su aspecto es saludable y brioso. <> Contodo Julio Anguita se cuida mucho más que antes. Se toma como obligación el ir al gimnacio unas tres veces por semana y sigue una dieta, aunque ésta no es consecuencia de su fallo cardiaco, sino que responde a un problema colateral de trigliceridos, es decir,  grasa en la sangre.-

<<No sufro nada por ello porque es prácticamente una dieta normal: pescados, verduras, cocidos, potajes, tostaditas con aceite y ajitos, que me encantan. Como de todo pero sin exceso, sobre todo en chorizo con huevos. En fin, en esto sí que tengo una voluntad de hierro, no quiero volver a caer.>>  Donde también la tiene es en el fumar, por mucho que la abstinencia le cueste bastante y conserve la añoranza. Fumador empedernido antes de visitar el hospital, no ha vuelto a coger un pitillo desde entonces, aunque le sigue gustando. <>, dice mientras aspira el humo que se levanta en volutas. Se sabe poseedor de una voluntad que puede con todo o casi todo. Si algo se le mete entre ceja y ceja, a terquedad no hay quien le gane. En política, desde luego,  es de lo más tesonero. No obstante, en algunos empeños de su vida cotidiana hay cosas que le hubiera gustado serlo más, <>. Pero Anguita tiene muy claro que sus raíces y su sentimiento pertenecen a Córdoba, una ciudad que parece hecha a la medida de su alma.- Exclama Flora: Recuerdo aquél día como si fuera ayer mismo, ¿verdad Anika, que ese día llovía  sobre Madrid un aguacero imponente?-Así es Flora, parece que fue ayer mismo y si que ha llovido desde entonces y que de cambios en la socieda, y poco han sido positivos. -Un gran personaje de la Historia Contemporanea de España.-

Pepa, en la Redacción, trabajamos con ahínco, fueron años muy activos políticamente. -Anika, dijiste que había un fuerte aguacero ese día en Madrid. -Si Pepa.- Anika, el agua es fuente de vida. Como fuente de la vida, en los seres humanos y en todos los seres vivientes, el agua es objeto de muchas y muy variadas supersticiones, estando conectada a numerosas prácticas de brujería. El cristianismo, con las aguas del bautizo, elimina el pecado original y abre el mundo de la gracia. El mismo Jesucristo, en el Evangelio de la Samaritana, se ofrece como el agua de vida eterna. En muchos momentos de la Historia Sagrada, los pozos y las fuentes, tienen un destacado protagonismo. Mi madre, creía, que las brujas, metiendo una rama en el agua y sacudiéndola,podían provocar grandes tormentas y lluvias torrenciales. Cuando se perseguía a alguien acusado de ser brujo, se suponía que sería frenado por una corriente de agua, ya que los espíritus no pueden atravesar la.-

-Moma Lola, decía: Que para aliviar los dolores del parto, se ponía bajo la cama un recipiente con agua, que debía mantenerse fresca, durante veinticuatro horas. Para combatir los calambres, se colocaba, debajo de la cama un recipiente con agua fría. Este mismo remedio, se considera eficaz para que los enfermos de larga duración al estar tanto tiempo en la cama, no se lleguen. Mi madre, para conjura el “mal de ojo”, recurría a la llamada “agua de alicornio.” <

-Cuando llueve en Doñana, los árboles, sonríen, el verde se aviva, y la tierra se abre para recibir las bendiciones del cielo. Los abejarucos, se abren paso en la tierra, y las ranas cantan y saltan alegres en las charcas. Los perfumes aromáticos de lo pinos, el romero, la jara, envuelve en una bruma que adormece. Y Pepa, no tiene ninguna apetencia de atravesar el río en barca, con ese aire frío que insinúa volverse más violento, así que decide quedarse en el rancho, resuelta, a resolver algunos que hacerse que tiene pendiente de sus labores de la casa.-

-Fue una mañana de domingo de primeros de noviembre, una fría mañana de lluvia. Al otro lado del río en la ribera del Guadalquivir, en Bajo de Guía, les esperaba el chófer con  un coche, último modelo Fort, que había enviado doña Margarita, para recoger a Flora y  a su amiga Anika. Con la idea de acercar a las dos al Castillo de Santiago. La lluvia, no les iba a estropear sus planes, así, que salieron de la casa del Barrio alto. Habían salido todos juntos; el matrimonio Romero, Margarita, su esposo David, y el señor Aleirter Topam, salieron con la idea de visitar el Castillo de Santiago. Violeta les acompaña llevando los paraguas.-

-Exclama Carlos Romero: Cuando llueve en Sanlúcar, los árboles querrían llorar de alegría. Aquí, llueve muy poco, pero las lluvias llegan a su tiempo, para avivar a las cosechas, y llenar, pozos, tollos y los aljibes. Rara vez se padece largas sequías. El Valle del Guadalquivir es muy rico en rocío, la humedad de la evaporación condensada por el esplendido sol, queda suspendida, en forma de una tenue bruma, y al alborear  la aurora, cuando el sol irrumpe en lo alto, hacé caer,  finas gotas de rocío o neblina, de este agua evaporada y acumulada en finas nuececillas de niebla, sobre todo en la zona de la campiña alta.- Dice Margarita: ¿Si pudiera cubrirse con un manto de nieves blanca?.- Lo pienso, amiga mía. Sería una autentica preciocidad, ver, nevado, este llano tan limpio, sería toda una felicidad patinar sobre las plazas de Sanlúcar.-Exclama David: Querida esposa,no se puede tener todo. Este clima es explendido. Nada, sin embargo, menos curioso que aquella curiosidad tuya, Dios quiera que no se cumplan tus deseos esposa mía.-

-En el mes de noviembre en las huertas de la ribera, y en los navazós, el rocío de la mañana al caer en las noches frías, y al romper el alba se congela  con el frío de la aurora, hacé parecer las huertas blancas sabanas de nieves pura y clara, y eso ocurre, para desgracia del labriego, la helada, quema todo lo que sobresale de la tierra, quema las plantas, son muy temidas estas heladas negras en toda la comarca del bajo Guadalquivir. – Exclama Carlos:Si David, el labrador, sufre y teme las inclemencias del clima, dura vida la del labriego, el campo, da muchas satisfacciones, y también sus buenos disgustos, es vida sacrificada la del viticultor.-

-Un gran espacio de terreno vacío, delante de donde se alzaba el imponente Castillo, entre montones de arenas y una arboleda de moreras,estaba rodeado el monumento, cuadrangular el edificio con pequeñas ventanitas, y las altas murallas, rodean al pabellón y un descomunal portón cierra el paso de los viandantes. En estos años, está ocupado por los gitanos, allí tienen su morada varias familias, cuenta con un guarda, el cual vive allí con su familia. María, la guardesa, les abre, con la decisión de acompañar al grupo en el recorrido de su visita.- María, es una mujer, de gran belleza, es rubia de cabellos ensortijados, de fino rostros, ojos azulados y la tez sonrosada y nacarada, alta y esbelta, una silueta elegante y fina, su sonrisa deja entre ver dos filas de dientes blancos y perfectos, usa lentes, y anda, ya por ese tiempo un poco encorvada, se acerca, con amplia sonrisa, lleva con ella, unas llaves de hierro grandes y mohosa.-

-Su origen gaditano le daba cierta gracia al hablar, y su bien ganada popularidad, entre los gitanos, y los vecinos del pueblo querían y apreciaban a María y a su familia. Carlos se acerca y le habla al oído. María, le pasa las pesadas llaves y se sienta en el portal de su sala, se sienta, cómodamente, en una silla de anea, dispuesta a seguir con su tarea, borda, en esos momentos un preciosa mantelería, de color blanco, con motivos de flores celestes, rosas, amarillas con cabitos verde.- Carlos, sonríe y con cuatro pasos se acerca al grupo, que espera paciente.-

-Carlos, se dirige, hacia el pabellón de la Torre del Homenaje, todos le siguen en silencio.- Al llegar, frente a la puerta, se para, y les dirige la palabra, tiene, preparado un buen discurso de su manera de ver el”Castillo de Santiago”.- Queridos amigos; en este enclave se intuye estar en uno de los núcleos esenciales de los orígenes de la ciudad. Otro castillo, el musulmán de las siete torres, fue aquél entorno al cual fueron construidas las cercas y murallas de la villa a fines del siglo XII y principios del XIV,.Tenían estas cercas cuatro lienzos que constituían un rectángulo irregular, completamente cerrado, con cuatro puertas, una en cada uno de los laterales: las de Jerez, de la Mar, de la Fuente( o de Rota) y la de Sevilla.-

Posteriormente, por el ángulo por donde confluían los dos lienzos de muralla que venían a encontrase en la Puerta de Sevilla se labró el castillo o fortaleza de Santiago, denominada “la fortaleza nueva”, mandada a construir por el duque Enrique II Pérez de Guzmán (1.442-1.492), allá por 1.477, contando con la colaboración económica de los vecinos sanluqueños, quienes aportaron “dos cientos mil maravedís”.  Así describe Pedro de Madrazo la Fortaleza:”…Asienta sombrío un renegridos castillo de planta cuadrangular con doble recinto y barbacana, formando primero y segundo piso, torreones cuadrangulares en las esquinas y cubos cilíndricos en cada lienzo de la muralla; en su ángulo noroeste sobresale el cuerpo principal, que es también cuadrangular, y en la esquina de éste al mismo viento se alza otro cuerpo hexagonal que es el más alto de todos y al cual se llega por la parte superior por una puerta conopial. Construido el castillo, pronto comenzó a denominarse al terreno que por su parte interior daba a la villa, la Plazuela del Castillo o de la Fortaleza Nueva, aunque en casi toda su historia sin ningún tipo de rotulación oficial y gráfica; por lo que se puede afirmar que la explanada data de la misma época que la construcción del castillo.

En la primera mitad del siglo XVIII se procedió a la transformación del patio de armas del castillo “con la construcción de dos naves a su alrededor, adosadas a las naves primitivas, abriéndose al mismo tiempo la actual puerta de acceso en la Plaza del Castillo. Esta nueva realidad es previsible que multiplicase las potencialidades de la Plaza del Castillo. El conde de Maule,(1.828), vecino de la capital gaditana, en la visita que hacen a la ciudad, quiere ver el castillo desde la perspectiva de un viajero romántico, y de él escribió(….) parece un edificio mas antiguo que la data que se le da (…). Está bastante destruido (…). En el patio tiene un pozo sin agua: tal vez por descuido se habrá cegado (…). Más bien parece obra de moros que del siglo XV”.-

Y no cabe la menor duda que,  desde la Plaza del Castillo de Santiago, rancia y señera como la piedra que le da sombra, el buscador de calles vivas sanluqueñas cree intuir, por entre los rincones sombríos y misteriosos de la historia local universalizada, la narración del pingüe anecdotario que el castillo desgrana sobre la Plaza que por ella vio pasar grandeza y miseria, fiesta y muerte, riqueza y penuria, laboriosidad y pereza.

Como el caballero azoriano, con sequedad de tierras de Castilla, se ve a la fortaleza engirnaldada para entregar a la reina que llamaron católica, en una bandeja de oleajes de brisas azules, su primera sensación visual de un mar que, a más de mar era río. se escucha el fragor de los carruajes de los Guzmanes que, tras una procesión de miradas, a la fortaleza vienen a descansar después de haber visado los asuntos de su amplio Estado. Se escucha el gruñido, por la fugacidad del tiempo, de la galería de alcaides que, burla, burlando, movieron la rueda de los años con afanes de defender la villa, aunque con apellidos se quedaron marcados en sus piedras multiplicadas: los de Ruiz, Gracia, Daza, Solís, Spindola,Villavicencio, Herrera, Carrillo, Cárdenas, Velázquez, Cabrera, Reina, Galeote, Ramirez de Arellano… Se palpa el rayo del miedo del vecindario sabedor de que el castillo guardaba la caja de los truenos de las armas, de la pólvora y de la artillería que sólo entiende de viento aguerrido. Se abre el abanico, tan inevitable como indicador de la condición humana, de tantas y cuantas tropas se alojaron en la fortaleza: escuderos continos, vecinos armados, compañías de milicias de la ciudad franceses en afanes invasores -que Francia era ya poca Francia para el forro de sus caprichos-, tropas de honor, venidas de Figueras, Burgos, Villaviciosa o Jerez, para, con su vistosidad, engrandecer aún más la estancia veraniega de los Montpensier en la ciudad que les abrió los brazos.

Y que decir, tiempo que ha, de los momentos sombríos en que la fortaleza cerraba sus garfios de león desembocando para encarcelar a los esclavos moriscos, cuando el cabildo olía que podía haber “moros en la costa” y las campanas de sones amarillos sonaban a rebato. (este discurso de Carlos es del libro: CALLES Y PLAZAS DE SANLÚCAR DE BARRAMEDA Recorrido Histórico, escrito,por el sanluqueño ¡Narciso Climent Buzón).-

-Todos aplauden al guía, que es el administrador de doña Margarita; Carlos el curita.- Margarita, que le daba el brazo a su esposo; David, se apoya un poco sobre su hombro y miraba el sol que irradiaba a lo lejos. A medio día el sol por fin sale discretamente en el alto cielo. -Exclama Carlos: En invierno, las noches son largas, y se nos concede para el sueño, un intervalo de tiempo considerable.-Nadie, ninguno de los presente le contesta, sigue el grupo paseando, por los alrededores del Barrio Alto. Aleister Topam, llevaba una gorra de lana de montañero, hundida hasta las cejas, y sus gruesos y carnosos  labios, temblequeaban, lo cual añadía a su cara algo de estúpido, resultaba irritante a la vista, arropado con aquella gruesa pelliza de labriego.-

-Margarita, veía aparecer sobre su frío rostro, toda la simpleza del personaje. Mientras que ella lo contemplaba, gozando así en su irritación. Aleiste Topam, días antes le había declarado a Margarita su amor, y ella, estaba muy sofocada, le parecía una insolencia, al ser un invitado de su esposo.- Carlos, se adelanto un paso. El frío que  le palidecia, parecia depositar sobre su rostro una languidez más suave; el cuello de la camisa un poco flojo, dejaba ver las manchas de suciedad de su camisa, la mirada, de Margarita, se clava en la flamante levita, descuidada, llena de pelusa y de pelos de la  perrita Linda,el descuidado, con una barba prominente, sus cabellos largos y alborotado, sus grandes ojos negros, levantados hacia el cielo, se veía un ser flojo. ¡Desgraciado! Ladronzuelo, malversador, me está llevando a la ruina. (Se decía Margarita en silencio) – Estaba arrepentida de haber establecido aquella asociación comercial que le estaba dando tantos disgustos en aquellos días. Aparecieron a la vez todas las pruebas, su corazón le dio un vuelco, pero, tenía que mantener silencio, hasta hacerse de nuevo con las riendas de la sociedad, en el más absoluto secreto.-

-Él daba motivos de sobra, para creerlo un perfecto inútil, un inepto charlatán. pues hablaba continuamente de sus encantos y, de su talento, hasta el punto de que Frida, le contesto una mañana, muy brutalmente. ¿A mi que me importa si no soy de su circulo de amistades? -Margarita se atormentaba para descubrir cómo despedir y,romper la sociedad, todos los acuerdos con Carlos; y siempre vacilando entre el temor de desagradarle y la vergüenza de tener que decir, la verdad; Anita era una persona tan disco la, pusílamine, presuntuosa, vanidosa y la mujer más persuasiva. Margarita lloraba, lágrimas amargas, lloraba de desánimo y de deseos de despedirlos. La piedad de su esposo,la detenía. Había momentos, que tomaba decisiones enérgicas. se señalaba fechas en el calendario que iba retrasando. A menudo iba al despacho con el propósito de atreverse a todo; pero esta resolución le abandonaba inmediatamente en precisa de Carlos. Y cuando Carlos aparecía por la villa, de improviso, la invitaba a subir a su coche para que le acompañase a visitar alguna planta o empresa, en los alrededores de Sevilla, ella aceptaba enseguida, se despedida de su esposo y se iba con Carlos. Margarita por su parte nunca se preguntó porque los aguantaba, ¿no era algo de ella? Sólo era sobrino de Luis Romero, ¿que secreto esconderá Luis? Lo amaba, los adoraba, eso era evidente para ella.-

-Era sobrino de su ex marido, y el otro, Aleister era un mago de pacotilla que se había instalado en la villa, y vivía a costa de ella. – El amor, creía ella, debía llegar de pronto,con grandes destellos y fulguraciones, huracán de los cielos que cae sobre la vida, la trastorna, arranca voluntades como si fueran pétalos y hojas que arrastra hacia el abismo el corazón entero. – Margarita, lo encontraba detestable, no había nada de encanto en Aleister. Mientras caminaba del brazo de su esposo, no podía dejar de pensar en ellos, ambos, le repugnaba. Recordó; actitudes suyas de otros días, frases que Aleister, le había dicho, el tono de su voz, toda su persona; y se repetía, ” ¿que seres más despreciables? ¡encantador! ¿de qué?.-

Carlos la saca de sus pensamientos. Se han encontrado en la calle con unos vecinos.Hoy venía a enseñar el castillo a este señor ingles, le presento a don Roman, y a su señora doña Jacinta; nuestro amigo, e invitado, el señor Aleister Topam; mago,científico y admirador de doña Margarita. -Margarita; hizo un gesto de sorpresa. ¡Ah! dijo Margarita, vivamente y en voz baja: No sabia que los amigos de mi marido son admiradores míos. – Exclama don Roman: No tendría que ir muy lejos para encontrarlos; puedes estar segura. ¡Yo soy un ferviente admirador de su belleza! Ejem, mejorando lo presente, he aquí mi esposa doña Jacinta, como su nombre indica es también una bella flor, llena de encanto y candor. Y don Roman, comenzó a pedirles noticias de la familia de la Aldea de Doñana. ¿Que es lo que tiene la aldea? – Dice don Roman: Tose tanto que sacude toda la calle. – Se saca,un pañuelo, y se suena la nariz varias veces violentamente.- Pregunta doña Jacinta: Esa gente generosa, ¿cómo está después de la guerra? Corrió tantas juergas de joven. Sin duda es el tiempo;-dijo mirando las ventanas, con una cara de mal humor. Miran los vecinos tras los cristales. – Gira el cuello varias veces mirando hacia las ventanas doña Jacinta, y dice: “La causa de muchas enfermedades es la envidia”.Exclama doña Jacinta: Tampoco yo me encuentro bien del todo; tendré que venir un día de estos a consultar al señor David, por un dolor que tengo en la espalda.- Se adelanta Carlos: ¡Bueno! hasta la vista, doña Jacinta; don Roman, a su disposición; su más humilde servidor. Eso de la consulta, lo tiene que hablar con su pasante un día de estos. Y volvieron a emprender el paseo.

– Aleister, paseaba lentamente su mirada por la ciudad, escudriñando sus rincones, como el naturalista estudia con poderoso microscopio las pequeñeces de los cuerpos. En la calle no había más ruido que el rumor estridente del viento, en los árboles del palacio de los Monpersiet,que crecía con el avance de la tarde. En medio del silencio había unas palabras que caían sobre su alma como una sombra mezquina.- Margarita ya hace tiempo que ha adoptado una actitud de desprecio por lo vulgar, y de su superioridad ante sus semejantes. Anita, la esposa de Carlos Romero; es el símbolo de la <<romántica>>, una mujer <>, como dicen los sanluqueños, lo mismo que los conciudadanos de Sevilla, tachan a Anita de alocada, despilfarrona,, presuntuosa, vanidosa y orgullosa, por su rara independencia de carácter, y la despreocupación con la que vive su propia vida.-

  • Pero hay algo en Anita, que la distingue de Carlos. Mientras que ella quiso mantener su independencia, y bien que lo logró. Anita tuvo una vida activa y fecunda, participo en todos los círculos culturales, gastronómicos, naturales de la sociedad de la época, rodeada siempre de aduladores, de señores petimetres, y de familiares, a los que mantenía desde su boda con Carlos.-
  • Pensaba Margarita: La influencia de Anita sobre su marido, todo ello hacé que Anita convierta a Carlos en su doble, viendo en él a su mentor cómico que intenta abarcar en una síntesis su visión del mundo. – Anita hizo de Carlos el antiheroe, convirtiendo al hombre en materia central de una novela del reino de la mediocridad, en poco hizo de carlos; el hombre gris, sin cualidades.- Anita y su familia son el tipo de gente amorales, gentes vulgares, normales que constituye la sociedad de su tiempo. Libertinos.
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