Muchas vidas y muchos sueños

Párrafo 105º

-Frida, padecía de una cojera en la pierna derecha a causa de un accidente de circulación.-<<La desgracia depende menos de las cosa que se padecen que de la imaginación con que se aumenta nuestra desventura.>>-Pero, para Frida, no era, nunca fue un impedimento para ser feliz.-Su primordial deseo, anhelo y objetivo siempre fue ser feliz, vivir y disfrutar con todo su ser el hecho de existir ¡ahora! siempre en presente, no es una mujer de aspiraciones problemáticas, es bueno y loable tener aspiraciones e intentar superarse en todo cada día.-El problema, no era ese, solo, el duelo, la muerte repentina de Ricardo, la llevó a la desesperación, en esos días.-

Exclama Margarita: David; si Frida, si todo lo magnifica y dramatiza, si lo cotidiano y casi insignificante le agobia y hasta le saca de quicio, no sé por qué se extraña sufrir tanto. Es que últimamente solo se escuchan por toda la villa sus lamentos, y como siga así, <<es que no van a dejar de crecerle los enanos>> de los problemas consigo misma y con los demás.-Margarita: No hace mucho Frida,me pidió ayuda pero no creí que estuviera tan mal, se le veía tan alegre y resuelta. Porque ella reconocía que se enfadaba muy a menudo, por cualquier cosa sin importancia, y el enfado y el mal humor le duraban varios días. Pensé, que no era nada importante por su apariencia.-David; mi querida amiga Frida; es del tipo de personas que aprendieron desde sus primeros años a preocuparse por todo, a ponerse en lo peor y esperar con miedo y rabia que las personas, las cosas y las circunstancias les fueran adversas.- Cierto querida Margarita: Cuando tratas de profundizar un poco en sus complejas vidas, descubres que permanecen sumidos en un <anticipatorio>>, de nefastas consecuencias físicas y psíquicas, que las instala en la desgracia.-

Margarita; Frida, lo ve oscuro, como lo más insignificante se convierte en algo peligroso y terrible, el grano de arena lo percibe como el Montblanc y el rasguño es una herida mortal de necesidad. Quien de todo hace un problema, esté donde esté y sea cual fuere su suerte, su edad o condición, se convierte <> en el pararrayos de todos los males, desgracias, problemas y mala suerte. La propia persona es el problema. ¿ Cuándo encuentra una salida a tan lamentable estado? En el mismo instante en que, valiéndose de su capacidad de observación y de su inteligencia, descubre igual que el aprendiz de sabio que la misma situación que él vive como desgracia o catástrofe el vecino de enfrente la vive, asume y encara como algo normal, perfectamente superable y que en nada afecta a su estado de equilibrio, de gozo y de ganas de vivir.- David, ya sabes que Frida todo lo magnifica, ella, no sabe relativizar las cosas. – Margarita: hay personas que ; puesto que hablamos de personas que todo lo magnifican frente a las que saben relativizar las cosas y hasta disfrutar de las desgracias y contratiempos, el año pasado me contaba Lutgardo, que un médico amigo suyo le había contado que en la misma habitación de un hospital atendía a dos enfermos que se veían obligados a guardar cama durante tres o cuatro meses. Uno de ellos decía: <>.-

-En la otra cama de la misma habitación y con el mismo problema, otro hombre maldecía cada día su suerte, amargaba la vida de su familia y la de cuantas personas pasaban por la habitación. <<¿Por qué no aprende de su compañero? – le dije -. Tiene su mismo problema y no sólo no se lamenta, sino que rebosa de felicidad.>>  <<No sé por qué se extraña – me respondió con evidente malhumor-. ¿No se ha fijado en su cara? Parece que todo le hace gracia sin venir a cuento. Yo le digo que no sé sis es tonto o inconsciente o las dos cosas…>>  <<Alguien que es capaz de encontrar felicidad en los contratiempos y desgracias se escapa a nuestros niveles de comprensión – le dije -, usted piense lo que quiera, pero me siento inclinado a imitarle más a él que a usted, querido amigo. Margarita: Quien sólo se siente feliz y a gusto consigo mismo cuando las cosas le salen bien, lo normal es que con frecuencia se sienta desgraciado. Frida tiene que aprender de ti, se tiene que procurar paz, sosiego interior y felicidad en cualquier circunstancia.- Gracias David; ¡eres genial! me encanta tu forma tan sabia de ver la vida y tu forma de pensar, soy muy feliz a tu lado.-

-Recuerdas el cuento de las dos mariquitas.- Dime Margarita, cuenta lo: Esposo amado; cuentan, que había dos mariquitas amigas, que se pasaban el tiempo discutiendo sobre cuál era más hermosa, si una porque tenía tres puntos negros en las alas, o la otra porque tenía siete. En esto se presentó un enorme abejorro dispuesto a zamparse a las dos. Al verlo, las mariquitas se precipitaron a unos matorrales y así lograron esquivar al feroz enemigo. Sin embargo, sus alas resultaron desgarradas por las ramitas de los matorrales y desde entonces ya no pudieron volver a discutir sobre cuál de ellas era la más hermosa. Pero comprendieron que aquello no tenía ninguna importancia en realidad-.

-Margarita: Claro que la vida no es justa y no suceden las cosas según nuestros deseos y expectativas. Precisamente por eso lo inteligente es hacer lo que está en nuestras manos y aprovechar las oportunidades, pero ante lo inevitable se impone la serena aceptación de los hechos y esperar que la infinita paciencia y sabiduría del tiempo trabaje a nuestro favor. – David: Alguien me contaba no hace mucho qué paz, sensatez, sabiduría y sentido del humor una inteligente anciana tranquilizaba a sus hijos y nietos ante la inevitable aproximación de su muerte: <<hijos, debéis=”” aceptar=”” lo=”” inevitable=”” con=”” la=”” misma=”” tranquilidad=”” y=”” gozo=”” que=”” yo=”” hago.=”” soy=”” muy=”” mayor=”” mi=”” cuerpo=”” pide=”” tierra.=”” ¿de=”” qué=”” me=”” va=”” a=”” servir=”” quejarme,=”” protestar=”” o=”” <span=”” class=”hiddenSpellError” pre=”o ” data-mce-bogus=”1″>amargarme? Ya he vivido mucho y ahora, después de tantos años, entiendo la necesidad de la muerte. No estamos pensados para vivir siempre. A lo mejor ser eternos sería hasta un suplicio….>> – David, te dejo a la consideración y reflexión  la tarea de pensar y repensar estas palabras de serena aceptación pronunciadas por una anciana a las puertas de la muerte.-

-Margarita; las cosas no pocas veces serán contrarias a nuestros deseos y expectativas. Las personas se comportarán con arreglo a su carácter, formación y motivaciones, independientemente de nuestro criterio y apetencias. No está en nuestras manos cambiar las cosas ni las circunstancias ni a las personas, aunque sí se puede lograr algo, a veces, con oportunas e inteligentes intervenciones. Pero, en cualquier caso, nadie nos impedirá que nosotros cambiemos de actitud y todo amoldemos a nuestra forma de ser y de pensar y a nuestra particulares circunstancias.-

  • Cuando nuestro filósofo universal José Ortega y Gasset afirma que el programa de una vida feliz apenas ha variado a lo largo de la existencia humana, comparte con el viejo Séneca la idea de que ese estado de gozo interno, de paz consigo mismo y de alegría de vivir se lo fabrica, se lo hace a su medida cada persona. <>, dice Séneca o lo que es lo mismo, tú ya eres felicidad, pero en lugar de vivir la dicha y el privilegio de tu propia vida, de lo que eres, te dedicas a buscar la razón de tu alegría y de tus ganas de vivir en lo que puedan ofrecerte las personas, las cosas, las circunstancias: que el día amanezca soleado o nublado o que las personas con las que vives o trabajas te hagan grata la jornada… Ahí está el gravísimo error y la causa de por qué no sólo cualquier persona corriente, sino incluso algunos grandes escritores, se mofen de la palabra felicidad y de cuantos pretenden defender que es posible ser felices. Condicionar la felicidad, el gozo de vivir y la aceptación de la realidad que te ha tocado vivir a lo que te depare la vida equivale a negar cualquiera la posibilidad de ser feliz. El hombre o la mujer que, que no tarda en entender que sólo es posible una felicidad no condicionada. Hasta que no asumas que tú ya eres felicidad y que nadie puede proporcionarte algo que sólo depende de ti, no habrás avanzado nada. la felicidad es una actitud personal interior, pensada y decidida ante la vida, como talante, como opción saludable. El hombre sabio es consciente de que la felicidad es posible y depende del tipo de respuesta que dé a cada situación, momento o circunstancia. como bien dijo M. Katzeff, <>.-

<< No tengo nada y así lo tengo todo >>, me decía el año pasado en Sanlúcar un pobre mendigo muy lúcido y todavía joven. Todas sus propiedades se reducían a………………..

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