Muchas vidas y muchos sueños

Párrafo 108º

Es otoño, recorremos un carril de albero que separa la calzada del barrio de bajo de Guía. Enseguida sentimos la presencia de Doñana, numerosas aves retan la frontera del río Doñana siempre presente. Cormoranes, garzas, espátulas, ibis, patos reales,…se dejan ver con suma facilidad un Águila que vuela en absoluta majestad. Algunas reses pastan en el arenal. La marisma sanluqueña alejada del turismo y del ocio, mantiene intacto su carácter. Volvemos después de comer para adentrarnos en la Algaida. No es posible imaginar tanta diversidad en un paisaje cuadriculado por carreteras con letras del abecedario por nombre. La Algaida es en origen poblado colonial, que ha ido tejiendo un paisaje agrario singular.

-Cada pequeña parcela despliega Sobre las arenas un cultivo diferente, de modo que plásticos de invernaderos, terrenos labrados, cultivos de papas, puerros, zanahorias, y acelgas se alternan con las casas de las más diversas tipologías: Caserones, pequeñas casitas terreras, grandes almacenes, bares y tiendas conviven con inusitada gracia con los cultivos de la temporada. En otoño, el agua de los estanques-singularmente grandes con relación a lo poco que llueve en la campiña sanluqueña. La carretera de Bonanza, termina llevándonos a Monte Algaida. La estrecha lengua de pinar que atraviesa Sanlúcar de poniente a este tiene sabor a domingo, senderos de madera facilitan el acceso por los arenales, mesas y bancos invitan al descanso, hay una pequeña ermita dedicada a la Virgen del Carmen corona del camino principal en su encuentro con las marismas. El pinar mantiene la magnitud que todavía hoy es posible sentirse perdido entre matorrales de lentisco, romero, y espliego, Damos una vuelta por la carretera del práctico, que lejos ya la presencia del práctico en el puerto, y gracias a esos quiebros que damos en Andalucía al lenguaje hoy es conocida como “carretera del práctico”, carretera que rodea por el lado este a la Loma de Martín Miguel y que atraviesa parte de los nuevos cultivos bajo plástico de claveles y plantaciones hortofrutícolas de todo tipo.-

¡La sal, con el vino manzanilla y los langostinos, es producto del que Sanlúcar de Barrameda se enorgullece.- Juan; “desde lo alto de nuestro observatorio hemos logrado una visión del conjunto del paisaje sanluqueño urbano, rural y marinero.-Partimos del Pinar de la Algaida hasta llegar a las salinas. El encuentro con las pirámides de sal es sorprendente. Un rayo de luz cegadora, unas amplias montañas blanca como la nieve, en medio de un caos urbanístico. Las salinas se han extendido amplia mente y se nos muestran como un ecotono entre esta paradójica ciudad y las marismas de Doñana. Buscando tales rastros, vamos a recorrer de nuevo los cuatro itinerarios que antes  le presentamos, pertrechados de las ideas de los localistas, anotando felizmente la belleza del lugar y dando fe de lo que se ha ido transformando, sin demasiadas concesiones a la añoranza y la nostalgia.-

-Itinerar es un modo de percepción complejo que facilita la inmersión plurisensiorial dilatada en el tiempo, entendiendo el paisaje como una expresión espacial de una temporalidad vivida. En este caso las coordenadas espacio-temporales son especialmente complejas. Cuando abandonamos el centro urbano hacia poniente subimos la elevación de tierras rojas de la Jara. Las urbanizaciones de lujo dejan pronto paso a un extraño cóctel de antiguas casas de vacaciones, humildes construcciones y parcelas hortofrutícolas flanqueadas todavía por cañaverales o chumberas. Conforme nos vamos acercando a la linea de playa encontramos ruinas de antiguas casas de recreo enterradas entre retama, ortigas y cañas. El río en esta zona se ha abierto franco al mar. Desde allí podemos divisar con claridad la ciudad, de frente se nos presenta el famoso barco del arroz, cuyo hundimiento permitió el año de mejor captura de langostinos que se recuerda en la zona.-

-El viento y el agua mantienen su pulso con la tierra y siguen erosionando pacientemente la base del promontorio, al pie del que se acumulan los restos de esa batalla. Grandes trozos de conglomerados arcilloso albergan el desarrollo de algunas plantas silvestres. Seguimos caminando hacia la población con Doñana al frente, la punta de Malandar siempre en la retina. En esta parte, de la playa es dinamismo en estado puro, jóvenes y mayores caminando, pescadores en su faena, niños que corren, paseos a caballo, piraguas y veleros…siempre animado, en invierno y en verano, y más en los día de carreras de caballos, esto se pone a tope, personas de todos los continentes se dan cita aquí a finales de agosto cada verano, desde hace más de ciento veinte años, siempre animado un pueblo que está siempre en pura verbena y fiestas.

-Pero la gira no acaba ahí, porque hay que buscar los orígenes históricos de esta ciudad milenaria, cuyo origen se pierde en la noche de los tiempos. La arqueología- que no debe ser una disciplina erudita y falaz sino una ciencia reposada y rigurosa de  ayuda a cualquier visitante, para que se desmonte las Leyendas asumidas por la población(…) como el origen de ciertos parajes-conocidos con nombres sonoros y expresivos y les presente, descubrimientos probados y demostrándoles cómo deben  ser leídos los restos que todavía quedan de todo aquello.-

-Caminando ahora por un sendero que hemos encontrado a nuestra derecha. A poco vemos un montículo arenoso, que lleva, de antiguo, el expresivo nombre de “El Tesorillo”. Es el conchero, abundante en cascos de cerámica, indicio seguro de la proximidad de los restos arqueológicos que vamos buscando. A poco llegamos, y nos encontramos en presencia de lo que en su día fue una fábrica de salazón. Cuando en 1.948 se descubrieron estos restos, un erudito local creyó ver en ello vestigios de la legendaria Tartesos. Estudios arqueológicos más reposados los identificaron como pertenecientes a la época romana. Posteriores excavaciones han puesto al descubierto restos fenicios. Con paciencia, localizamos la pileta de la salmuera, el horno y el burlete o reborde para escurrir las aguas de limpieza. las excavaciones han alumbrado piezas de cerámicas masiliense, monedas romanas, anzuelos y ánforas.-

-Nos acercamos al reborde de las marismas y vemos frente a nosotros la loma del cortijo de Evora, donde efectivamente se encontraron valiosas piezas de la época tartésica. Y rememoramos el lago Lingustino, por el que las naves traerían la pesca y se llevarían a Roma las salazones y el garum. ¡El garum! Nada tan apreciado en la sibarítica Roma como esta exquisita salsa de pescado. Alegría de los banquetes de la alegre Roma y, panacea de todas las dolencias. -Juan; a los dos nos había interesado y  subyugado los paisajes de la Sanlúcar de Barrameda, que en los años cuarenta y cincuenta nos enamoraron su paisaje, y mi querida esposa Margarita, era una enamorada de su luz y de la sal y la gracia de su gente, no vivió como extraña su residencial profesional en Sanlúcar nunca, todo estos años se ha sentido integrada en el paisaje y en su gente. Para Margarita, desembocar desde Doñana no es nada extraño que quedará fascinada por la ciudad, pues, al principio llegó a la aldea de Doñana, y quedó algo asustada al ver lo poco ambientado del lugar, tenga en cuenta, que por aquella época, igual que ahora sólo habían unos pocos ranchos alineados en el “ribete” de la ribera del Guadalquivir . Allí se sintió medio sitiada, medio exiliada. Eso le ocurrió al principio, pues el barco en que llegó Margarita a Sanlúcar de Barrameda, atracó en el muelle de Bonanza, y de ahí un botero la llevó de inmediato a la aldea al rancho de la familia de Luis Romero y Ramos. Margarita, al principio vivió un exilio al sur de los sures en esta bella época de los años de “la Belepot”, pero pronto despertó de su letargo y se incorporó al ritmo de la ciudad sanluqueña que por aquellos años era próspera y la vida de sus ciudadanos muy risueña y la alegría se bebía a grandes sorbos,por toda la dinámica y su amplitud de miras de aquellos días de alegre e irreverente felicidad, que en poco la confusión y el abandono flanqueaban la vida de los habitantes de toda Europa, los desastres de la guerra son evidentes y lamentables, aunque poco afecto a mi esposa y a nuestro entorno, teníamos buenos amigos y buena relación con la iglesia, el clero, hizo la vista gorda, y nos dejó ir a nuestra bola, aunque la envidia de cierta gente(………………….).-

-Juan; en este caso las coordenadas espacio-temporales son especialmente complejas. partimos de unas apreciaciones que tienen más de 60 años, y muchos de estos territorios- como le acabo de comentar- se han visto fuertemente modificados desde aquellos tiempos, por lo que hoy podrá recorrer una mirada perceptiva de los rasgos esenciales o núcleos de sentidos paisajes sanluqueños que han conseguido pervivir en el tiempo gracias a la compresión hermenéutica que de ello hizo el profesor Valverde, suscitando y dejando sus rastros hoy en nuestras experiencias perceptiva. Buscando tales rastros, vamos a recorrer mañana de nuevo los cuatro itinerarios que antes le presentamos, pertrechados de las ideas de aquel institucionalista, anotando felizmente los encuentros y dando fe  de que aún hoy se conserva alguna huerta y algún navazo es gracias a su esfuerzo, la ciudad se ha ido transformando, sin demasiadas concesiones a la añoranza y la nostalgia de lo que fue Sanlúcar.-

-Como ya le he dicho el paisaje nace de la emoción y la sorpresa, pero en este caso, con las claves espaciales y territoriales aportadas por el profesor Valverde como punto de partida, hemos contado además en nuestras apreciaciones con el reconocimiento como motor. Un reconocimiento doble: Nuestra propia identificación con estos territorios y los momentos, sorprendentes y placenteros, en los que convergen la mirada del profesor Valverde con la nuestra. Bien es verdad que la vida gira sorprendentemente para muchos sanluqueños que fueron beneficiados de la huella humana con la que se impregnaron del profesor Valverde, y, en la actualidad aún se recuerda su huella humana con mucha intensidad y sus siembras y sus frutos aún florecen en la ciudadanía, que tuvo la suerte de conocer a este insigne profesor, pervivieron hasta ser disfrutadas y comprendidas por los estudiantes y sus familias.

-Juan, el profesor Valverde ha dejado muchas huellas imborrables en muchos sanluqueños.Tras el reconocimiento de los caracteres físico-naturales fundantes del espacio sanluqueño y la observación de las relaciones más primarias de la comunidad con dicho espacio, el profesor Valverde conduce a sus estudiantes a relacionarse directamente con los paisajes de la industria y los servicios de su ciudad. Con sus consiguientes giras didácticas, intenta que sus alumnos vayan descubriendo las claves comprensivas de la minería y de la industria, como actividades muchas veces contaminantes que suponen un reto para el hombre actual; de la agroecología y el arte de criar un producto genuino de esta tierra sanluqueña como es la ¡manzanilla!; de la pesca y la marinería y su vinculación atlántica y americana; de la obtención de sal y la industrial salazonera como herencia romana. Y termina con dos itinerarios que pretenden conducir a sus estudiantes sanluqueños a una valoración reflexiva de realidades de la vida cotidiana. ¿De dónde viene el agua que bebemos? En busca de las fuentes de agua potable. ¿Cómo es nuestra ciudad? Por las calles de nuestros dos barrios: el alto y el bajo. Como los navazos es algo muy singular de Sanlúcar: las salinas. Y, así mismo, porque resulta de especial interés comentar cómo este geógrafo y pedagogo institucionista procura establecer una potente relación entre disciplinas típicamente científicas(física, química, geología) y materias de humanidades y las ciencias sociales (geografía, historia, literatura o filosofía).-

-Es como si el geógrafo J. Valverde hubiese leído en 1.956 a uno de los epistemólogos más reconocidos de este siglo XXI (Edgar Morin) con su teoría de la complejidad y su caracterización laudatoria de la geografía: “El desarrollo de las ciencias de la Tierra y de la ecología revitaliza la geografía. Ciencia compleja por principio, puesto que cubre la física terrestre, la biosfera y las implantaciones humanas. Marginada por las disciplinas triunfantes, privada de pensamientos organizador más allá del posibilismo de Vidal de La Blache o del determinismo de Ratzel, la geografía, que por los demás proporcionó sus profesionales a la ecología  y a las ciencias de la tierra, recupera sus perspectivas multidimensionales, complejas y globalizantes…” (Morin, 2.000:35).-

-Mañana, si Dios nos lo permite iremos dando un paseo  hacia las salinas, que discurre en dirección a Bonanza, hacia el puerto pesquero de Sanlúcar, y continuaremos bordeando las marismas de poniente hasta coger un sendero de arcillas marismeñas, que ofrece la observación de aquella vegetación natural: juncos, barrón, armajos, paja castañuela. De guía mañana vendrá Flora, que aprovecha para recordar asuntos ya tratados con la marinería y la pesca en Bonanza. Y nos hablará el profesor Valverde, del poder impermeabilizante de la arcilla o las diferentes adaptaciones biogeográficas a la maresía y lo marismeño. Al llegar al paisaje salinero, Valverde explica el proceso que lo genera, comenzando por las fases primarias de allanamiento, bombeo de aguas marinas y construcción de vasos de cristalización, cuyos fondos planos favorecen la evaporación y almacenamiento, tras la recogida, en grandes pirámides que adornan con su blancura. <<¡La sal cristalizada es apilada en grandes pirámides, cuya albura pone una nota típica en el paisaje marismeño. Recogida de sal, el fondo de los vasos se allana por medio de una plancha de madera tirada por mulas. El estanque queda dispuesto para recibir las nuevas aguas madres!>> (José Valverde, 1.954:17).-

-Vamos a ver el prodigio de los navazos, Juan, están aquí a la espalda de Bajo de Guía. “Las típicas casas de navazos tan parecidas a las barracas huertanas, están edificadas en las cimas de los pequeños altozanos. Son de planta rectangular y reducidas dimensiones, construidas con ladrillo y cubiertas de barrón, especie de junco de las marismas. Este modelo tradicional está sufriendo serias modificaciones tanto por los materiales como por la forma y disposición de sus dependencias. -Mire Juan, como florece la flor de las papas de otoño, con un buen abonado, el clima natural, propicio, y el favorable micro clima de Sanlúcar, pueden obtenerse tres cosechas anuales. El navacero se ingenia para tener su navazo en continua producción, alternando convenientemente los cultivos y entreverándolos, de tal modo que cuando unas plantas alcanzan la madurez, las otras pueden completar el pleno desarrollo. Antes el riego se hacía a mano….hoy el empleo de motobombas va arrinconando a los clásicos cántaros. Juan; al igual que en los barros, la zona navacera está intensamente parcelada. Los navaceros son, en gran mayoría, pequeños propietarios. Otros, además de un pequeño navazo propio, son arrendatarios.(Valverde 1.954:10).-

– Dígame David: ¿Cómo han logrado hacer esta tierra fértil? Juan amigo mío:”Para ello han excavado los navazos. Sobre el origen del término, se han aventurado varias hipótesis, pero la que parece más acertada es la que lo hace proceder de nava o fondo de valle, por su aspecto morfológico. Removiendo las capas superiores del arenal, la superficie de cultivo queda a un nivel más bajo, lo suficiente para que las plantitas disfruten de la necesaria humedad.” <<¡Las arenas removidas quedan formando talud o ribazo, es el bardo, magnífico cortavientos, propiciador de un micro clima excepcionalmente favorable. Por otra parte, la proximidad del manto freático permite la fácil apertura de tollos o pozos para el riego, en tanto los cultivos no están arraigados. El tollo es el hábitat predilecto de ranas, serpientes y galápagos, que se ocultan bajo la espesa capa de verdín: un mini-ecosistema (ya perdido casi totalmente perdido, por la mala praxis del hombre moderno).-

¡Los arroyos corren por la planicie roja, excavan entalladuras en el reborde, lo que facilita el paso de la parte baja a la más elevada. Por una  de sus entalladuras, llamada callejón del Frejo, alcanzamos la vía del ferrocarril. Al paso estudiamos las caprichosas formas que la erosión ha tallado en las areniscas: Vemos cañones, cuchillas, tajos,—“micromodelos”, que nos facilitarán el conocimiento del origen y conformación de grandiosas arquitecturas del relieve de lejanos países” Pero la naturaleza de nuestros ambientes no es algo virgen o intocado, ha sido re modelada por los hombres para configurar sus territorios, caracterizados por nodos, líneas y superficie: “Para el trazado del ferrocarril, los hombres han tenido que nivelar…………..

 

 

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