Muchas vidas y muchos sueños

Párrafo 116º

Centellean por mis oídos y por mi fantasía las cálidas y dulces palabras de la profesora Dolores Aleixandre, a la que con sumo gozo acabo de escuchar en una brillante conferencia en la que nos ha introducido en el mundo mágico e ignoto de los personajes-iconos de la esperanza de la Biblia. Salí con él aguijón clavado en el pozo oscuro del alma, que me hacia susurrarme que la vida es gozo, que no hay jamás una oscuridad que carezca de luz capaz de disiparla. Como una planta mustia, famélica de luz, salí a la calle, a la calle que hoy quería ver, contemplar, gozar, reconstruir en mis adentros. Una brisa tenue, ingrávida, leve, venía de las proximidades del mar. En el telón verde del Coto de Doñana estaban escritas las palabras con misterio, deseosas de que nunca se apagase su voz cantarina. –

Yo llevaba en mi mente la historia de un personaje, a quien no ha mucho Sanlúcar de Barrameda le rotulo una calle: José Valverde Alvarez. Personaje real; pero con gratificante olor a leyenda, aromas y huellas deja de esplendida manera de su excelencia personal como profesor y director de escuela. Porque no es una calle cerrada, es una calle compleja, abierta de dos brazos: Una un callejón de aleñas matas, cañaverales, zarzas y todo tipo de matorral, con suelo de tierra roja, la albariza y la arena se conjunta en este callejón a la espalda de la plaza de toros sanluqueña. El otro tramo, menos complejo, modernos acerados, pendiente la calle, que asciende hacia la urbanización de Pino Alto, y desciende hacia la Barriada de San Diego, culminando en la glorieta de entrada. Así que la calle de don ¡José Valverde Alvarez! confunde al viandante y a los conductores. Que aún teniendo en la punta de la nariz, no la pueden localizar, pues, los rótulos por la decrepitud del paso del tiempo.Calle compleja como el hombre, que deja su nombre escrito con huellas de brazos abiertos y mente despierta. Laocónticos brazos extendidos hacia el misterio y la plenitud que tienen las cosas más nimias de la tierra. Su hija Pilar, me da las señas, pues hemos quedado en dar clases de pintura, cerámica y modelado de barro, en una graciosa huerta que hay en el centro mismo de la calle.-

Yo buscaba un conglomerado de piedras, piedras modestas, con dos brazos abierto, como Pilar me había indicado. Tenía la calle en la punta de los dedos, más no la encontraba. Era como la palabra  divertida y lúdica que se asoma por tus cuerdas vocales y estas juguetean a que no salga el aire fresco o es, quizás el cerebro el que entra también en juego y hace que las palabras no caminen sobriamente una tras otra, sino al azar, iniciando un lúdico ritmo para recordar al ser humano que ellas están vivas y bailan al son que les apetece. En la distancia, La calle de José Valverde Alvarez avizoraba mis movimientos, mientras roneaba con el Guadalquivir-soledad placentera, escondida cual romántico bandolero-, quien a su vez me acechaba, serpenteando y fertilizando con sus dos brazos abiertos adentrándome en el misterio.

-Al fin, pude dar con la calle. Está asentada, como todo su entorno en zona de la mayor alegría sanluqueña. Una barrio abierto al sol y la campiña, ya un tanto derruida por las modernas construcciones de graciosas casitas en hileras. La modernidad arrancó a la tradicional agricultura unos excelentes terrenos en los que labran viviendas de todos los niveles sociales. Es una calle luminosa, enamorada de la complicidad con la plaza de toros, con los armas de la lluvia de jazmines y el silencio. Un silencio quieto y tranquilo, no es calle de mucho trasiego. Un tramo es obligado a ser peatonal, por el arenal y el matorral, y el otro es abierto y más concurrido por el trafico urbano. Huelo los aromas del lugar, huelo el jazmín de maná sin posibles traducciones. En el vértice superior de la esquina un rótulo: José Valverde….. no se ve se han despintado las letras.

Comparte la calle una pequeña plaza en la parte delantera de la Plaza de Toros sanluqueña. En su centro hay un monumento a <<¡José Martinez Limeño!>> Busto del torero sanluqueño situado en el Pino, junto a la Plaza de Toros. Es una obra de  María José Gómez Santiago que conmemoró el  XXV aniversario de la alternativa del diestro. Lo recuerdo, porque el torero era primo del padre Mariquita Luna, y orgullo de familia.

Flora, Anika: Se me muere el presente, resucita el pasado con un puñado de sonrisas frescas. Gozo ahora del resplandor indescriptible de recuerdos de infancia y de vida. Hago la paz con mi tiempo. No puedo vencer la tentación de la curiosidad que cada mañana amanece en los nidos de mi sed de lo infinito. Salgo al encuentro del recuerdo de la huella de luz del personaje y del tesoro de su historia.-

Muchos datos se conservan de nuestro personaje y, de ellos muchos inmersos en el reluciente brillo de la leyenda o en el rayo súbito de la narración y la poesía. Hagamos los honores al testimonio rotulatorio. José Valverde Alvarez, con total certeza, profesor y geologo, defensor de los navazos y tierras de labranza, y viejo profesor en pos de la modernidad en la enseñanza y siempre queriendo usar el borrador para la frase:<>. Su periplo lo demuestra.-

José Valverde fue ante todo un profesor, un maestro, como preferían llamarle sus discípulos y era costumbre generalizada en España en las décadas inmediatamente posteriores a la Guerra Civil. la mayor parte de la documentación conservada es de contenido pedagógico, según puede verse en el capítulo dedicado a su catalogación; realizada por el profesor Antonio López Gutiérrez y sus alumnos de la Universidad Pablo Olavide. Los textos de su hija y de los profesores Juan Francisco Ojeda Rivera y Carmen Andreu Lara aquí incluidos contienen suficiente información para poder apreciar sus orígenes y principios pedagógicos, así como sus orientaciones metodológicas, su intensa dedicación y la apertura y pluralidad de sus actividades como enseñante. De todo ello y, principalmente, de la lectura del texto de Pilar Valverde, especialmente de los comentarios que figuran en el mismo escritos por sus alumnos, se deducen sus cualidades humanas, cívicas y docentes, valores tan estrechamente unidos en esta personalidad excepcional.

Para glosar, brevemente, su actividad investigadora me baso exclusivamente en los dos textos incluidos en la presente publicación, sobre la Tierra de Camba y Sanlúcar de Barrameda. En un contexto de dificultad informativa- que el propio Valverde señala- su orientación prioritaria es la propia Geografía regional, con atención preferente a la realidad local en sus aspectos sociales, aunque sin desdeñar el conocimiento de la base físico- natural, a partir de la cual se producen y cobran forma la presencia y las actividades humanas. Tres referencias concretas en los trabajos comentados permiten indagar sobre sus orientaciones teóricas: su alusión a la antropogeografía, la apelación a la relación fundamental entre naturaleza y sociedad como explicación de las diferencias territoriales, principalmente cuando, siguiendo a Otero Pedrayo, se refiere a”comarcas de ritmo geológico rápido o lento” que definen “la acción colonizadora y el asentamiento humano”, ambas en el artículo sobre CAmba, y la afirmación de que “la repartición de los suelos determina los rasgos fundamentales de todo el cuadro paisajístico cultural de Sanlúcar”………………

EL EXILIO FECUNDO

Pilar Valverde Arias:

Poco antes de la muerte de mi padre, José Valverde, un grupo de antiguos alumnos comenzó a mover la opinión pública en Sanlúcar de Barrameda, instando a dedicarle una calle y otras muestras de homenaje colectivo. Fue algo espontáneo, y mi familia no conocía a estas personas o había perdido el contacto personal con ellas. Pero, impresionada y conmovida por su fidelidad, les rogué me pusieran por escrito sus recuerdos de aquel colegio y aquel maestro que tanto parecía haber marcado sus vidas. Aquí están algunos recuerdos, transcritos, apretados, frescos y vivos.

El de Carmen Luna. “Estuve en el Pino desde párvulos y poco a poco fui descubriendo que, cuando terminaban las clases, los alumnos de los cursos superiores se quedaban, voluntaria y libremente, en las actividades extra escolares, bajo la dirección de don José. En cuarto curso descubrí que había una ¡Ciudad de los Oficios! Hoy comprendo que él quería demostrar a los niños que no solo había oficios en el campo o la mar sino otras formas diferentes de ganarse la vida y labrarse un porvenir. A las cinco de la tarde, tomábamos la merienda y luego, cada uno a su oficio; unos, guardias de tráfico, llevaban el escudo del colegio; otros, jardineros, cultivaban claveles en el jardín, que luego se vendía y el dinero repercutían en los alumnos: así nos enseño el comercio. Una vez don José nos compró un neceser con lo necesario. Yo nunca antes había visto un cepillo y pasta de dientes y jabón perfumado. la primera ducha fue en el colegio, casi ninguno conocíamos este sistema de baño y fue algo maravilloso poder ducharse…antes solo me lavaba en una palangana. Aquellos años fueron buenos para mí. Recuerdo una tarde, que se armo un escándalo tremendo; la madre, de uno que ha sido concejal en el consistorio sanluqueño no hace mucho, llegó, al colegio dando voces y diciendo palabras soeces e improperios y maldiciones hacia la persona de don José Valverde. La señora, decía, que el profesor Valverde le había dado tal paliza a su hijo Antonio….. que le había destrozado la camisa. Cierto, que la camisa del niño, estaba rasgada y bien rasgada, pero, no de una brutal paliza, sino, de que a Antoñito, le gustaba torear las vacas que pastaban en el campo de los Arguezo en lo Alto de las Cuevas. Y aquella tarde de otoño hizo novillos, y se colo en el campo, y lo pillo, una vaca, y, le destrozo la camisa blanca que ese día estrenaba Antonio……Y así se empieza, desde la escuela mintiendo y acusando a inocentes. No queda aquí la cosa, cuando a Fernando Romero y a Mariquita Luna, se les ocurre lo del nombre de la calle, los dos se ponen a trabajar juntos, sin pensar en nada más que hacer un homenaje para hacer justicia con un hombre que trabajo y lucho incansable por la sociedad sanluqueña del siglo pasado. El tal Antonio, se apunta el merito del homenaje, pero, la mentira tiene patas cortas y le pillan. Dejemos aquí, hay unas anécdotas de algunos alumnos que ya desde niños apuntaban maneras……

Este colegio de El Pino, distinto, preñado de vivencias, incitante, divertido, brotaba en un país aislado y ensombrecido, en una España en alivio de luto. Cuando don José se hace cargo del Grupo Escolar del Pino, señala en su Memoria Didáctica que el edificio, recién terminado, tiene graves defectos de construcción que se agravará en poco tiempo y en un balance inicial señala que, ” de los 230 chicos matriculados, más de la mitad son analfabetos”. Duro escenario de arranque, que se repite. Cuando, tras la Guerra Civil, fue represaliado y enviado de maestro titular a una aldeíta perdida de Galicia, Maceira, su Memoria Didáctica, pudorosa y lacónica, señala que “la presencia del lobo, obliga una estrecha vigilancia de las reces, encomendada principalmente al elemento infantil, en edad escolar”. Aquí, en Sanlúcar de Barrameda, no hay lobos, pero también hay absentismo escolar. El Pino es un barrio de gente modesta, de marineros. Los niños faltan a clase porque están ayudando a traer a su casa un jornal.-

-Contra todo eso se pone a luchar don José. Don Jozé, er maestro. <<¡Hijo de labriegos, delgado, fuerte, tostado, agíl, con una mirada intensa, de águila y una energía prometeica, el maetro recuerda que fue un niño díscolo, montaraz, difícil. Hasta que a la escuela de su aldea llegó otro maestro providencial, Manuel Casabella, un maestro que, en su primer día de clase, tuvo un gesto fundacional, inolvidable, tirar la vara de los castigos corporales. Y el niño José cambia por completo. Se convierte en un alumno brillante, al que el maestro, impresionado por sus dotes y tras convencer a sus padres, prepara para cursar por libre los cursos de bachillerato, que va superando con notas magníficas, hasta despertar el mito, entre sus vecinos, de que llevaba el libro a los prados y, con el libro en una mano, estudiaba mientras maneja la hoz segando hierba.

En su Memoria Didáctica, José Valverde hace justicia a su maestro Casabella: “cuando llegó para mí el momento crucial de la elección de la carrera, el recuerdo de las experiencias vividas a su lado fue decisivo….” Será maestro, y marchará a Madrid para matricularse en la flamante Facultad de Pedagogía.

Jean Jaurés- de cuyo asesinato se cumplen ya más de cien años, primera víctima de una Gran Guerra que quiso evitar a toda costa, a cualquier precio- publicó en la Revue de Iènseignement primaire (20 de octubre de 1.907)- un articulo sobre “El individuo y el medio”, un tema recurrente en las Memorias y los textos del maestro José Valverde, que lleva consigo, desde su niñez campesina, una visión poderosa y misional de la cultura como labranza, como esfuerzo cotidiano, tenaz, inagotable, con una fe ciega en que la siembra de saberes y valores traerá una cosecha de buenos ciudadanos. No solamente eso, también es medio que influye en su vida el ambiente de un Vigo cosmopolita, con muchas lenguas distintas sonando en las calles, que despiertan su temprana afición a los idiomas, Francés e inglés, portugués y alemán, este último estudiado en su estilo rural: a solas con un libro de gramática, echándole horas y fervor por lo nuevo. Es difícil para nosotros restaurar el ambiente de ese Madrid republicano, al que José Valverde llega, en octubre de 1.934, para formalizar su matrícula en la recién inaugurada Facultad de Pedagogía.(pero eso será para otro día)…..

Las cosas, las personas, no se conocen por casualidad, más todo es por una causa. Y que si la cuento, su hija, tal vez no me crea, y como creo que no es el momento será otro día también. Lo cierto es que fue mi más brillante maestro, y le conocí cuando aún gateaba, y, lo asisti en los últimos día de su vida aquí en la Tierra, tuve la suerte de estar junto a él en sus últimas horas. Murio como un valiente. Lo acepto, y pacientemente espero su llegada en su lecho. Otro día. Estamos próximo a celebrar el día de Santo Tomas patrón de los Maestros, y este, es un homenaje a todo buen Maestro, que también los hay muy malos………..

Son las seis de la tarde y Margarita está cansada de esperar a Pilar Valverde, han quedado para inscribirse para hacer un curso de manualidades en una finca que está en la calle  que lleva el nombre de su padre. Viene tarde, y llega acompañada de su fiel criada Mariquita Luna y lleva en sus brazos a su inseparable gatita “Luna”……………………..

 

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