Muchas vidas y muchos sueños

Párrafo 19º 2ª P.

Los libros son muy importante. Aun cuando un hombre descubre que su destino es sufrir, debe reconocer que de él depende adoptar una actitud u otra al soportar esa carga. Y no hay mejor ejemplo que la vida de David….para defender esto. ¡El sentido de la vida difiere de un hombre a otro, de un día a otro y de una hora a otra!. No te obsesiones con el sentido de la vida en general, sino con el sentido concreto que le das en cada momento determinado del camino.¡La esencia de la existencia:<<Consiste en la capacidad del ser humano para responder, de manera responsable, a las pruebas que la vida nos plantea>>No sé si me explico.<<Significa dirigirse hacia algo o alguien distinto de uno mismo. Así, cuanto más se olvida uno de sí mismo, más perfecciona sus capacidades>>.Hay que ser responsables, por tanto, con la oportunidad de consumar la vida y el sentido de la vida misma.¡Más orden!, aligera tu vida.¡A la calle!.

El olor penetrante del yodo del mar trae imágenes, a la mente de Margarita; que queda envelezada, en una ensoñación  mirando el horizonte, parecía, jugar a contar las pequeñas hileras de finas nubes, tan finas como blancas plumas. Su esposo, David se pregunta;qué: ¿en qué piensa? . Margarita esta envuelta en un tranta de imágenes que se suceden leves y que parece acariciar a su alma. Visiones, de esas extrañas criaturas del mar inevitablemente relacionadas con su iniciación al misterio de los sentidos. El rumor del mar, la envuelve como en un capullo insonoro, ese leve rumor del mar alivia la melancolía y sacude su espíritu, envuelta en filosofía mística y espiritual, que exalta la unión de los opuestos en todos los planos, desde el cósmico hasta el más ínfimo, y en el cual el hombre y la mujer son espejo de energías divinas. Azul el mar, el olor cada vez más penetrante, y también puede ser de los platos de marisco que tiene delante.

Margarita se recrea en sus visiones y, cada vez más la abruma, la misma mezcla de terror y de fascinación de esas criaturas extrañas que pueblan sus visiones. Cuando visitó Cádiz, busco la oportunidad de ir a la Plaza San Antonio, y probar de nuevo los erizos de mar, sintió como le abruma el recuerdo del fracaso de sus sentidos, la llevó a sus días de niñez en Chile, recordó el primer encuentro íntimo  con Luis Romero, con el que sería su segundo marido; ella siente aquel huidizo aroma penetrante con poder afrodisíaco, que tan pronto asalta con su intensidad casi nauseabunda, como desaparece sin dejar trazos para regresar enseguida con renovado ardor. Margarita, miraba los platos de arroz, y pensaba, y casi se le oía hablar entre dientes;¡Dios mío!, cómo me arrepiento de no haber disfrutado del amor de Luis Romero, como me arrepiento de los miles de platos deliciosos rechazados por mis innumerables dietas, por mi vanidad, tanto como lamento las ocasiones de hacer el amor que he dejado pasar por miedo a la moralidad, y a nuevos embarazos, y por ocuparme de las tareas pendientes de mis empresas,o quizás,¡por virtud moral y puritanismo!.No lo sé, no sé.

Margarita sigue paseando por los jardines de su memoria, y descubre que sus recuerdos están asociados a los sentidos. Tenía apenas nueve años, cuando la mano ruda de un minero la viola, y aún no había superado aquél horror. Recordaba, a momá Lola, la imaginaba transformando se en ángel, viendo alas amplias y blancas como las nieves desplegadas sobre su espalda. Y, sus recuerdos de Doñana, el aroma de pino y yodo, y desde entonces, cada vez el aroma es más inconfundible, el mar se insinúa en el aire, la imagen de momá Lola sentada en el brocal del pozo en la orilla de la playa de arena dorada, que rozaba los brillos a la llama de la hoguera que había encendida en la orilla. Se mira en los ojos de David. Ronda por su cabeza el aroma inconfundible del puchero de Pepa, de sus guisos de raya; los aromas de yodo del mar de Chipiona, la tiene envuelta en los velos de la nostalgia, su cabeza alza la mirada hacia Doñana, respira profundamente, rosa el sueño alado sus embelesos, colgada en los recuerdos del rancho de Lola, los aromas del huerto, el jardín delicado de Lola, roban su aliento las flores de la calabaza, sus ojos ajenos, pasa como moribunda, y mueve los brazos, como embriones alados, ajenos pensamientos de la ingrata infancia, vuelve intacta su alma al lugar donde le daban caramelos malvados, ante cada encuentro amoroso par perfumar su aliento, y las zonas erógeneas, porque mezclado con el olor natural de la transpiración, y las secreciones femeninas, alivia la melancolía de los viejos, y sacude de modo insoportable el espíritu de los jóvenes. Es así como ella recuerda el tiempo que estuvo de esclava sexual aya en Chile hasta que llegó a ella don Antonio di Piero; el cual la saco del prostíbulo. La saco de aquél burdel cuando apenas tenía quince años. Se pierde recordando, el sabor de aquellos amargos besos. Justificar cada año mal vivido le angustia (la saca de su ensoñación la voz de Lutgardo).

Lutgardo: Este arroz caldoso, justifica a los miles de libros de recetas de cocina. No es fácil sin buenas instrucciones sacar algo tan exquisito, tiene un punto muy erótico.

Margarita: Cada año se publican miles de libros y francamente no sé quién los compra, porque aún no conozco quien cocine o haga el amor con un manual en las manos.

Lutgardo: La gente que se gana la vida con esfuerzo, y encima rezan a escondidas.

Margarita: Como usted y como yo, improvisamos con las pero las y los sartenes, y entre las sábanas lo mejor posible, aprovechando lo que hay a mano, sin pensar mucho y sin grandes aspavientos, amigo Lutgardo.

Lutgardo: Y, agradecido estoy de los dientes que me quedan, y de la suerte inmensa de que tener a quien abrazar(mira a Nicolás el fontanero).

David: No puedo separar el erotismo de la comida, y no veo razón para hacerlo, al contrario, pretendo seguir disfrutando de ambos mientras las fuerzas y el buen humor me alcancen. De allí viene la idea de mi libro, que es un viaje sin mapa por las regiones de la memoria sensual, dando límites entre el amor y el apetito son tan difusos, que a veces se me pierden del todo.

Margarita: Justificar una colección de recetas de cocina o de instrucciones eróticas no es fácil. Estoy muy de acuerdo con usted Lutgardo. Tenemos una gran suerte, por tener a quien abrazar.¿Por qué entonces no vivimos esto más a menudo?. Porque la idea de averiguar sobre afrodisíacos me parece divertida y espero, que para ti marido, también te lo parezca.

David: En este libro intento aproximarme a la verdad pero, siempre no es posible, que darán páginas incomprendidas.¿Qué se puede decir, por ejemplo del perejil?.

Margarita: A veces hay que inventar. Imagina esposo mío, acuérdate de la vieja Roma, que con sus posimas verdes mataban sin dejar rastro.

Lutgardo: Por tiempos inmemoriales la humanidad ha recurrido a sustancias, trucos, actos de magia, y luego, que la gente sería y virtuosa se apresura en clasificar como perversiones, para estimular el deseo amoroso y la fertilidad. Esto último no nos interesa a nosotros. Ya hay demasiados niños vagando solos por las calles del mundo, vamos a concentrarnos en el placer de está maravillosa comida,sino, ya os veo perdidos y enfrascado en temas de política.

Evelin: Papá. ¿Es un libro de magia, y filtros amorosos?.

David: ¡Mira la niña!.Hija, creí, que por estar al otro extremo de la mesa no alcanzaba a oírnos. Bueno es algo de esos temas, pero aún está cocinandose a fuego muy lento.

Evelin: Papá, en lo que se refiere a alimentación y sexualidad, la naturaleza exige un mínimo, bastante simple, destinado a la preservación del individuo y de la especie; lo demás son ornamentos o subterfugios inventados por nosotros para festejar la vida.

Margarita: Hija mía, la imaginación es un demonio persistente, el mundo sería en blanco y negro sin ella, viviriamos en un paraíso de militares, fundamentalistas y burócratas, donde la energía hoy invertida en la buena mesa y el buen amor se destinaría a otros fines, como matarnos unos a los otros con mayor disciplina.

Evelin: Mamá, mamaita; si nos alimentamos sólo de frutos silvestres y copuláramos con inocencia de conejos, nos ahorraríamos mucha literatura, sobre estos temas.

David: Querida Evelin: Millones de árboles escaparían a la fatalidad de convertirse en pulpa y los siete pecados capitales no incluirían la lujuria y la gula, aumentando así de modo significativo el número de almas en el Paraíso. ¿Oh!.Queridas mias. La naturaleza nos ha dotado a los hombres, ¿O nos ha maldecido? con un cerebro insaciable capaz de imaginar no sólo toda suerte de guisados maravillosos y estupendas variantes amorosas, sino también las culpas y castigos correspondientes. Desde que los primeros humanos pusieron sobre las brazas un cadáver de pato o de culebra y luego celebraron el ágape con alegres fornicaciones, la relación entre comida y sexo ha sido un tema constante en todas las culturas.

Margarita: No sabemos si es así entre los animales, pero observando a los perros que roban el alimento de mi gato, he notado que en las noches de luna llena aullan en lo tejados, imitando los gritos de amor de los felinos del vecindario. Algo tienen esas latas de repugnante pasta de pescado que alborota las intenciones de gatos y perros por igual. Y un tanto nos ocurre a nosotros los humanos.

David: Los afrodisíacos son el puente entre la gula y la lujuria. En un mundo perfecto supongo que cualquier alimento natural, sano, fresco, atractivo a la vista sabroso y liviano- es decir las mismas virtudes que uno desea en su pareja sería afrodisíaco, pero la realidad es bastante más enrevesada. En la búsqueda incansable de fortalecer el frágil miembro masculino y curar la indiferencia de las mujeres distraídas, se llega al extremo de tragar polvos de cucarachas,o de ratas.

Margarita: El estudio de las virtudes estimulantes de los alimentos es tan antiguo que se pierde en la noche de los tiempos, o en las antiguas civilizaciones enterradas hace siglos. Muchas recetas desaparecieron en los vericuetos de la historia pero algunas ha perdurado en la tradición oral.

Lutgardo: Hace más de dos mil años, hubo un monje Taoista en China, cuya esposa transitó por esta vida afinando su espíritu y su don de sanadora mediante la práctica amorosa con innumerables  voluntarios, en tanto su marido tomaba nota de aquellos maratones y perfeccionaba una dieta para perseverar en su integridad la salud, provocar sueños cristalinos y acrecentar la alegría genital de su mujer. Ella siguió la dieta al pie de la letra, con eximios resultados. El monje fue también autor de un elixir venenosos…….(..¿?..)

David: Y, ya que  estamos en la China, no puedo dejar de referirme a Ban Yigui; mencionaba en el libro;¡El moro va al Occidente!; una sacerdotisa que llegó a ser la más poderosa maestra de Tao.Sostenía esta mujer que la realidad sólo se alcanzaba a través del éxtasis sexual. Más de mil hombres por año, devotos seguidores, dedicaban sus vidas a la vida a la disciplina ritualista para convertir su energía sexual en energía espiritual y alcanzaban la iluminación, pero la mayoría perdía el control ante la belleza de la maestra, fallaba por el camino y moría de extenuación. Ella absorbía la energía masculina y se mantenía eternamente bella y  joven como una muchacha de diesi siete años. Cuenta la historia que vivió quinientos años.

Lutgardo: En otras culturas se recomiendan ayuno y abstinencia para alcanzar la iluminación.

David: Sin embargo ayuno y abstinencia también son afrodisíacos, aunque resulta penoso llegar a esos extremos. Durante la Edad Media existía en algunas regiones de Europa la tradición de que los novios durmieran tres noches juntos antes de la boda, desnudos y sin tocarse separados por una espada. En varios textos eróticos se aconseja el ayuno total y rigurosa castidad por seis días como mínimo, para incrementar el deseo. ¿Cómo vencer a los demonios de la carne, los santos, anacoretas, gurús, faquires, sacerdotes, anorexicas y otras personas practican excentricidades como virtudes?.

Lutgardo: Tal como hay métodos para incrementar el deseo, se conocen otros que lo mata.

Margarita: Entre los antíafrodisiacos más seguro está el mal aliento.

Lutgardo: Antiguamente los problemas dentales eran inevitables; no había doncella ni galan mayor de quince años, por noble y principal que fuese, que no tuviera los dientes carcomidos y encías inflamadas. Muchas sustancias consideradas afrodisíacas son sólo aromáticas, astringentes o antisépticas.

Margarita: Otros antiafrodisíaco, que vale la pena mencionar son el resfrío común, un hombre en calcetines, una mujer con rulos para encrepar el pelo, la televisión y fatiga común.

David_ Hay sustancias que se consideran fatales para la libido: la valeriana, que en dosis pequeña tiene una larga reputación estimulante-antes se mezclaba con cerveza o vino para alegrar a los clientes en los prostíbulos. Pero en forma desmedida causa pasmo, sueño a destiempo, extravió de las ideas y fastidio en el amor. Y, que; ¿os parece los prostibulos y las mujeres  que en ellos trabajan?.-

Lutgardo: Pues que son muy necesarios, y que lo mejor es legalizar los todos, pero dentro de unas normas legisladas. Sin ser escandalosos ni provocativos. Hacer como en Bélgica y Holanda. Todo controlado y legalizado. Control sanitario y fiscal, todo como cualquier negocio o empresa.

(El día ha llegado a su cúspide, y deciden regresar a Sanlúcar. En el horizonte, el sol declina, y se inclina amorosamente abrazando a la mar hasta desaparecer en sus aguas. LLegan algo cansados; pero, con ánimos de seguir la fiesta en villa Margarita).

Margarita: Esposo mío; no te vayas a dar una ducha de agua helada; ya sabes, fría se enfría. Te espero ansiosa, cariño mío. (Frente al espejo se quita la ropa. Entretanto él la miraba de un modo especial, con ternura, sus ojos brillan algo maliciosa  su mirada).

David: Margarita, eres un encanto de mujer.(Le dijo David estrechando la entre sus brazos).

Margarita: ¿Verdad que si, mi amor? Yo sé que me quieres más que a tu misma vida. ( Entorno a ellos se extendía la noche suave, unas luces tenues alumbran sus sombras sobre las paredes, bailan al crepitar de las llamas de las velas. Margarita apareció; resplandeciente de blancura envuelta en una bata de finos encajes y seda, ella con una risa voluptuosa, ríe a carcajadas sonoras) Ella dice: ¿me quieres esposo mío? ¡Ya sé que me quieres mi vida! (Deja caer su bata al suelo delante del espejo; en el cielo limpio que alumbraba infinidad de estrellas, y este brillo plateado parecía sacudir sobre la ventana, espirales de serpientes con bocas hambrientas, cubiertas de escamas luminosas. Margarita con los ojos medio cerrado, aspiraba con grandes suspiros en fusión con su marido. Un viento fresco soplaba a esas horas de la madrugada. Él dejó, dejo caer un suave alarido imitando al lobo, a lo largo de un corto recorrido de su ombligo; y este brillo plateado lo deja fascinado, anonadado aspiraba con grandes suspiros el aire fresco que soplaba. No se hablaban, perdidos en un ensueño que los dominaba. La ternura de otros tiempos les volvía a la memoria, abundante y silenciosa como el río que corría denso, con tanta suavidad como los llevaba al jardín de antaño, los dos se veían en un pasado remoto, recuerdos de sombras desmenuzados y melancólicas imágenes,y  los perfumes de odalisca, les volvía a su memoria).

David: Margarita. ¿No te da miedo a lo desconocido? A medida que pasa el tiempo me doy cuenta que es un gozo vivir contigo; no hay medida para calificar mi felicidad contigo, esposa mía. ¡Jamás me alejare de ti! No hay océanos, ni mares que nos separe. Querida Margarita, nuestra vida no se puede comparar a la lista de esos reyes míticos de quienes, por lo demás se hace mención en los libros.

Margarita: Verdaderamente interesante, pero merece también ser recordados. David, no me hieras tan en lo vivo. Antes quisiera, y en verdad lo prefiero. preferiría arrancarme la lengua antes de ofender a Luis Romero.

David: Margarita; pero seguro que estas diciendo la verdad. No fue este tú marido que se perdió junto al barco”Dona Margarita”, y apareció sano y salvo sin dar más respuesta ni comentarios.

Margarita: Asío currió, marido: estábamos haciendo planes de venir a Europa, y él se adelantó, y yo le seguí creyendo que se había perdido en el mar. ¿Quieres irte tú?. aún eres joven y tienes derecho a elegir que hacer con el resto de tu vida. ¡Oh Dios! Tengo funestos presagios. Ahora que estábamos tan unidos. Necesito saber sobre lo que dijiste este día de nostalgia, y de volver a tu tierra, ve, México te necesita ahora más que nada y a nadie, si quieres ir a invertir, eres libre. He vivido, tan amargos tragos, que me hiela la sangre, oír, como oí, esta tarde que estas cansado de Sanlúcar, y, ¿También de mí?. Te pregunto marido;¿ya no me quieres? Oh, créeme, que no dudo de tu amor. No lo dudo; y todos estos temas nuestros serán de conversación en días porvenir en las cafeterías de Sanlúcar. ¡Oh, Dios! ¡Por Santa Barbara!, que tengo funestos presagios.¡Oh, fortuna, fortuna, que oportuna tú! ¿que tienes que ver con mi marido? No le increpó a marcharse. ¡Oh,ángeles celestiales, protegedme con vuestras alas! ¡ay, David estás loco! ¿Vienes ahora a reprocharme mi vida pasada?. Es negligencia dejar huir oportunidades por arrebatos nostálgicos.¿Oh, contestame! ¿Ay! ¿Que sucede en ti?. Ahora solo contempla a jóvenes alocadas. Pero no adviertes que el terror me embarga. Mi imaginación se ceba, llevándome a un abismo de vació que me hace conversar con el aire invisible. ¡A mis ojos asoma el miedo a perderte, ardo hoy en enojos….

 

 

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