Muchas vidas y muchos sueños

Párrafo 46º 2ª Pª.

Recordar que hablar es un gran invento. Que también hablan de modo razonado, los loritos, aunque entonces no dicen lo que han oído decir a otros animales o al hombre, sino lo que ellos quieren decirse entre ellos. Lo que para nosotros son chillidos, para ellos es una conversación, lo que para nosotros son sonidos guturales, para los monos es todo un diálogo. Y que decir de los delfines, que al parecer están en una escala muy alta en este sentido. Es claro, los loros, aunque se comuniquen por sonidos, o sea, lo que podríamos definir como “palabras” o al menos con frases completas que expresan diversos acontecimientos, tienen un repertorio muy limitado. Y lo mismo los monos y los delfines. Pero se comunican, eso no parece admitir dudas. Se comunican y se entienden. Ahora, imagínese usted a qué nivel de entendimiento pueden llegar entre sí los seres humanos si consideramos la riqueza del lenguaje. (Al menos eso parece que debemos creer, aunque en ocasiones advirtamos la gran dificultad de la gente en comunicación entre sí y la gran facilidad que tienen para hacer algo algunos animales.) En la década de los setenta en una región todavía inexplorada de una isla de Filipina fue localizada una tribu de aborígenes a los que se llamó tasaday. Por sorprendente que parezca a estas alturas de la civilización mundial, los tasaday habían vivido hasta entonces sin ninguna clase de contacto con el llamado mundo civilizado, lo cual, ciertamente, no era obstáculo para que se entendieran verbalmente entre ellos, es decir, para que tuviesen su propio lenguaje, fuese ésta mucho o poco desarrollado.

-A cualquier parte del mundo que vayamos, por primitivamente que vivan los pobladores del lugar(África central o las selvas amazónicas, por ejemplo), tienen su propio lenguaje, que les sirve para entenderse entre ellos. Esto ratifica el dicho de que hablando se entiende la gente. En fin, para no alargarlo más: todo nos revela que hablar es un gran invento. Pero hablar para entenderse, claro. Porque si uno habla para ocultar sus pensamientos, para decir mentiras, para confundir al prójimo o para engañarlo miserablemente, o para decir tonterías o cosas ininteligibles, más vale que se calle. Al menos, a efectos de comunicación entre las personas. sin embargo, vamos a aceptar que hablamos para comunicarnos, es decir, para entendernos y comprendernos unos a otros, o sea, lo antes mencionado: hablando se entiende la gente. ¿Se entiende usted con la gente Alberto José? Mejor dicho:¿habla usted con la gente de modo que se comunica con la gente? Por bien pudiera ser, no digo que sea que usted hablara, pero que no se entendiera con la gente, debido a que usted, que no se gusta así mismo, puede que esté convencido de que tampoco le gusta a los demás, y por tanto hubiera cortado la comunicación o la hubiera convertido en ininteligible. Es una posibilidad. Si resulta que usted sí habla con los demás, y se entienden con ellos, haga caso omiso  de mis palabras. Pero mi experiencia me advierte que cuando uno está descontento de sí mismo y de su vida, no suele precisamente estar muy comunicativo. Puede, tal vez, aparecer que es comunicativo, porque charla mucho y cuenta muchas cosas que nada significan.

Alberto José: Maestro; pero una cosa es parecer, y otra es ser, y una cosa es charlar y otra cosa es hablar, o sea, comunicarse. Porque si no es para comunicar, ya me dirá usted para qué queremos el idioma.

David: Insisto Alberto José:¿se entiende usted con la gente, se comunica con la gente? Me inclino a creer que no, porque usted, que no se gusta a sí mismo y que consecuentemente todavía espera gustar menos a los demás, debe pensar que no vale la pena hablar sólo para que los demás se den cuenta de lo que poco que usted vale. Porque si no se gusta es porque vale poco, ¿no? No tendría sentido que usted fuese una persona de gran valía, o simplemente de valía corriente, y no se gustase a sí mismo. O sea, que usted vale poco. No maldiga la oscuridad,¡Encienda una vela!

Alberto josé: Usted habrá oído más de una vez la famosa frase yo soy yo y mis circunstancias, que claramente expresa que una persona no se define por sí sola, sino que en su definición, comportamiento y modo de ser influido. Por ejemplo, una persona que trabaje de minero tendrá un modo de ser y vivir condicionado por su trabajo, y lo mismo le ocurrirá a un artista de circo. Su trabajo, sus ingresos, su salud, su familia, sus amigos, el clima. Todas estas cosas condicionarán en uno y otro caso lo que comúnmente entendemos por “personalidad”.

David: ¡Muy bien!, veo que se abre el inconsciente. Poniéndole ahora a usted como ejemplo, me permito suponer que si se encontrarse de pronto una gran fortuna en las manos se apresuraría a cambiar muchas cosas de su vida. Coche nuevo, ayuda a algún amigo, algún viaje, regalos a la familia, terminar su carrera. Usted sería usted más estas nuevas circunstancias, del mismo modo que antes usted era usted más aquellas otras circunstancias. Usted sería el mismo, pero antes sus posibilidades le permitían “o le obligaban” vivir de una manera y ahora le permite vivir de otra. Lo que significa que, siendo el mismo de antes, cambiaría su “personalidad”. Y esto es algo que hay que tener muy en cuenta, porque no todas las personas aceptan del mismo modo las mismas circunstancias. A fin de entendernos sin problemas, vamos a utilizar términos fáciles: el dinero.

Alberto José: Los adivinos no existen. Hablando formalmente, no existen, por más que en ocasiones nos lo pasemos bien en alguna fiesta o espectáculo donde alguien dice leer el pensamiento a alguien. lo más probable es que no sea cierto, pero, admitiendo que lo sea en algún caso aislado, hemos de atenernos a la realidad de que las personas, hoy por hoy, nos comunicamos por medio de la palabra. Por tanto, si deseamos establecer comunicación con algunas personas deberemos recurrir a la palabra. Podemos decir que existe la palabra hablada, la palabra escrita, e incluso la palabra gesticulada; esta última es la clase de comunicación en la expresamos las palabras o las ideas que contienen por medio de gestos. David, en estos momentos usted y yo nos estamos comunicando por la palabra hablada(los que lean escrita que es un gran medio de comunicación).

David: La gesticulación o códigos de comunicación como el de los sordomudos, también es un invento muy conveniente. Pero a poco que usted reflexione se dará cuenta de que no hay mejor medio de comunicación directa de persona a persona. Sí, hablar es un gran invento. Pero no es lo mismo hablar como los loros….Que eres sincero hombre. Lo que me asusta de ti es que siendo tan joven estás un poco gordo.

Alberto José: Allá en mi lejana tierra, en donde crecí, en aquella época esencialmente receptiva del saber ajeno, cuando mi abuelo Iván me contaba, que en aquel entonce a los mozuelos les gustaban aparecer como más sesudos y bien enterados hombres que nunca, aprendí yo a pronunciar con el más profundo respeto, no exento de orgullo, el vocablo Historia, escrito con mayúsculas.

David: En cambio, la voz de la leyenda, escrita  siempre con minúsculas, no solía alcanzar a los poetas inspiración, para escribir una Historia con mayúsculas, me imagino lo que sufrirían al escribir sus relatos. Poco me hubiera faltado para imaginármelo sentado, junto al fuego, con su pluma y su tintero, muerto de hambre y de frío. Aquellos casos en los que se inspiraban, casi siempre escritos en clave. escribir del rodar de las guerras, inspiraba una tolerante y benévola bella obra poética. Y a la leyenda dotaban de una vida, que quizás era la suya propia. El ver rodar generaciones tras otras, los años, empujando las épocas, el curso de las generaciones que he visto pasar, y es que Dios me da la oportunidad de ver……porque el tiempo rueda y rueda, rodar quisiera con él a veces sujeto a transformaciones, y lo increíble es mi fresca memoria.

Alberto José: Pero, maestro de que me habla. ¿Usted también escribe cuentos y leyendas? Me lo imagino:¡Había una vez una linda chiquilla que cuidaba sus patitos, es un bello estanque cubierto de rosados y verdes nenúfares…flores de loto, campos cubiertos de cerezos en flor…un tema sin fronteras que en todos los ambientes y más en el oriental parece más poético que soñador.

David: Si hay en el mundo un país que parezca él mismo una leyenda y no una realidad, ese país es China. Todo le ha diferenciado hasta ahora de nosotros, los hombres de Occidente, no sólo por el trivial detalle del aspecto que ofrece el rostro y el traje de sus pobladores, tan modificado ya este último modernamente, sino por su espíritu tradicional, sus costumbres, sus creencias, su cultura: por el alma lo mismo que por el cuerpo. Sin embargo, a última hora, China se ha propuesto asemejarse cada día más a nosotros. Pero en verdad que la China antigua, misteriosa, legendaria y ahora es tan trabajadora, tan instructiva y trascendental. Volvamos, pues, a aquélla la tradicional. Trátase de una raz cuya historia y civilización se cuenta por inverosímil número de miles de años, y a ella debemos inventos que hoy consideramos como nuestros, sin querer saber que los hijos de aquel solíamos llamar Celeste Imperio los usaron muchísimo tiempo antes que nosotros: la brújula, la pólvora, el papel, la imprenta, la seda, la porcelana, los esmaltes y hasta el uso del metro y de la rima en la poesía. Involuntariamente piensa uno:¿ cómo quienes inventaron cosas tan trascendentales y bellas no consiguieron adueñarse del mundo, y dejaron que, aprovechándose de ellas, lo hicieran otros? ¿Acaso, como se ha indicado, porque la raza tenía tendencia a encerrarse en si misma, en sus propios límites, como dijéramos dentro de una muralla china, espiritual, semejante a aquella famosísima y estupenda, de 600 leguas de longitud, que, en el orden material, hizo construir a su ejército el emperador Hong-ti, 240 años antes de Jesucristo, para oponer más fácilmente un dique a través de hondos valles y altas montañas, a las repetidas invasiones de pueblos bárbaros vecinos que turbaban su tranquilidad?-

-En cuanto al origen de esa raza, ha dado lugar a numerosas hipótesis, entre las que figura una que la supone descendientes de ciertas perdidas tribus de Israel, y otra que la considera como una raza mongola autóctona, aunque según los Anales chinos éstos procedían de Occidente, y era característico en ellos tener el caballero negro, y no el color amarillo de piel. Pero su propia mitología es tan independiente que no admite fáciles entronques con otras, ni se contenta con menos que con remontarse a la creación del mundo y del primer hombre, al cual llama Pân-Ku. Para los autores chinos, lo primero fue la Nada, que se concentro en forma de unidad;luego, con el transcurso de innumerables edades, dividiosé en dos principios: el activo, o sea el masculino, y el pasivo, el femenino, que procedieron a la creación del todo. Cuando la tierra se separó del cielo  y éste la envolvió como la clara del huevo envuelve a la yema, según expresión de dichos mitógrafos, entonces es cuando vivió P^an-Ku, la cabeza de toda la estirpe humana no la de ellos solos. Tras este hombre, el primero, dice la leyenda que vinieron tres series de reyes ejerciendo autoridad durante miles y miles de años, unos llamados celestes, otros terrestres, y otros simplemente humanos. Son éstos los únicos que pueden interesarnos por su posible existencia real. Así parece cuando se nos dice que alguno se hizo famoso por ser constructor de chozas, a modo de nidos, en las copas de los árboles, para protección contra las inundaciones, o cuando de pronto nos hallamos con que, nada menos que entre los 4447 y 4363 antes de Jesucristo(nótese bien la fecha), se nos presenta uno de estos monarcas llamados humanos cuyo nombre es Fu-hi, al cual atribuye la leyenda la invención del primer sistema de escritura. De ese Fu-hi imaginó el célebre dibujante moderno japonés Hokusai un retrato, que fue a engrosar, como tantos otros, las ricas colecciones del Museo Británico, y que nos lo representa poco menos que como un salvaje cubierto de una piel como de oso, pero con fino e inteligente rostro y ojos penetrantes, que llaman más la atención por hallarse completamente desprovisto de la oblicuidad que estamos acostumbrados a ver en la actual raza. Ese Fu-hi de Hokusai parce más bien un ermitaño medieval europeo;pero, después de todo,¿podía saber Hokusai, que murió en 1.849, cómo sería quien nos dicen que vivió más de cuatro mil años antes de Jesucristo? ¿Y qué sabemos nosotros acerca de si hay que dar crédito o no a la leyenda, que lo que ignora lo suple con el vuelo de la imaginación? Lo acostumbrado y más fácil es negarla…

Alberto José: Cuando los cuentos se pierden en el pasado, siempre aparece un personaje mítico que enmarca los hechos en una época, aunque ésta resulta vaga y lejanísima. Así Fu-hi, uno de los legendarios monarcas chinos, en cuya época suceden muchos relatos y leyendas………..

David: Lo cierto es que hay miles de historias y leyendas, lo que eran hechos con base histórica………………. y nos habla—de ahora…..

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Un comentario en “Muchas vidas y muchos sueños

  1. El domingo de resurección conocí a unas personas que se llaman “cristianas” por contradecirlas, por poco me arañan en la cara…otro día….La personalidad paranoide tiende a ser irreal en muchas cosas y en muchas situaciones, y siempre de modo negativo. Esta es una de las características más acusadas del sujeto paranoide: Cualquier cosa que suceda alrededor de la persona paranoide merecerá el acto su desconfianza, pues por lo general son personas que han tenido problemas de afecto y de trato cuando menos correcto en la infancia, y luego, en la edad adulta, pagan las consecuencias creyendo que todo el mundo está en contra de ellos.Claro está, todos podemos hallarnos en el caso de que a nuestro alrededor, ya sea en nuestro ambiente laboral, social e incluso familiar, existan personas hostiles a nosotros, y esto podemos considerarlo “normal”, pues nadie gusta absolutamente a todo el mundo. Pero tampoco nadie disgusta absolutamente a todo el mundo(a menos que sea un monstruo malvado), y, por tanto, no todo el mundo estará antagonizado o sentirá hostilidad hacia nosotros. El desconfiado lo verá siempre todo del peor modo que pueda presentarse para él, se pondrá en guardia, y a la mínima que ocurra en ese sentido imaginado, pasará al ataque.

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