Muchas vidas y muchos sueños

Párrafo 62º P2ª.

Lara es una guapa latinoamericana soltera que se mudó a Sanlúcar, en 2.012, para sacarse un doctorado y porque sentía que tenía que vivir en España. En el centro de esta mudanza estaba su deseo de recuperarse de una serie de episodios desastrosos que le habían roto el corazón. Reconoce haber provocado esas situaciones <<con el claro deseo de acelerar todos mis asuntos para poder  crecer y expandirme a todos los niveles y convertirme en la maestra que estaba destinada a ser>>. En el termino de un mes, su novio la dejó, su negocio se hundió, perdió su casa y su novio la abandonó. De repente se vio durmiendo en casa de sus padres. Cerca del suicidio, traumatizada y en medio de la noche más oscura de su vida, pensar de manera positiva era algo imposible. Un sábado por la noche, se sentía al borde del abismo, oyó una voz en su cabeza que le decía:<<¿Eres capaz de decir sí a la vida incluso cuando todo es doloroso?>>. Su respuesta clara y sincera fue que no lo sabía. En los tres meses que siguieron, ponderando la posibilidad de decirle sí a la vida, llegó a una conclusión que le cambiaría la existencia: <<Pudo decir sí a la vida mientras sea un ser de amor en este mundo, a pesar de su dolor>> Así, con sus energías renovadas, Lara tomó la decisión de hacer todo lo que fuera necesario para llegar a ser la mujer que quería ser. Su decisión la llevó a España. Durante los cinco años siguientes, sola pero decidida, se zambulló en sus estudios, hizo nuevos amigos y se centró en su carrera de maestra como si una transformación se tratara. A pesar de su crecimiento espiritual en esos años, no estuvo abierta para recibir el amor y mantuvo su corazón cerrado a cal y canto. Una noche solitaria se sintió superada por ese sentimiento de necesitar un cambio, otra vez. Esa noche fue perfectamente consciente de que si no se operaba en ella un cambio muy profundo, iba a pasar el resto de su vida sin saber lo que es el verdadero amor. La mañana siguiente llamó a su amiga, Margarita, que era una experta en el ámbito de favorecer las relaciones sentimentales. Lara le dijo que estaba, por fin, abierta a recibir el amor, si es que éste se hallaba en su destino. Como excelente estudiante que era, Lara siguió todas las indicaciones de Margarita y pronto apareció Eduardo, otro maestro de las transformaciones. A los seis meses de salir se comprometieron y casi un año después de haberse conocido, se casaron con un sencilla e íntima ceremonia en el Palacio Municipal, de Sanlúcar, en el Barrio Alto de Sanlúcar, el banquete lo celebraron en el Gastro Bar, cerca de la Posada de Palacio. Y aquí es donde empieza su historia:

-Al principio ella estaba entusiasmada por las similitudes entre ambos. Compartían idénticos valores sobre la familia, el dinero y sus respectivas carreras. <<Era como estar en el cielo, estar con alguien que comparte completamente tus mismas sensibilidades>>. Las noches de invierno las pasan hablando y comentando los textos que leen en los libros:

Eduardo: Tan enlazada está la literatura con el idioma en que ha sido escrita, que no cabe prescindir de dirigir ante todo la mirada hacia los orígenes del segundo, cuando se trata de historiar la primera. Invadida España por los romanos en el siglo III antes de Jesucristo, llevaron éstos a los pueblos que conquistaban sus legionario la lengua latina, que se mezcló a las habladas por iberos y celtas, fenicios y griegos, quedando las antiguas vencidas y olvidadas ante el impulso avasallador de la nueva. Más de seis siglos duró la dominación romana, y en ellos nos fueron transmitidas las dos formas que del latín existían: la noble, la literaria, la escrita,(sermo nobilis), la lengua de César y de Cicerón, y la vulgar, la común, la humilde,la hablada más o menos bien, con diversas denominaciones, como la de sermo urbanus, rusticus,plebeius, humilis. Precisamente este latín vulgar fue el que más influyó, como es natural, en la formación de nuestra lengua y de las demás llamadas romances; pero- dice don Ramón Menéndez Pidal-, <<si el latín vulgar explica la parte más grande y castiza de la lengua española, no puede explicarla toda. Gran porción de nuestro idioma, como en todos los romances, procede del latín literario.>> Como de esas lenguas romances ha hablado Menéndez Pidal en su Gramática História Española con una autoridad y precisión de que tantos carecemos, creo que hemos de agradecer los lectores que en está <<Introducción a la Literatura>> copie a continuación los párrafos con que da comienzo a su erudito libro. <<Al desmenbrarse el Imperio romano se siguió usando el latín en gran parte de él, sobre todo en el Imperio occidental, la mayoría de cuyas provincias continuaron hablando dicha lengua, a pesar de las muchas invasiones de pueblos extraños que sufrieron; y podemos decir que aún hoy día siguen hablándolo, claro es que muy transformado y de diversa manera cada una de las provincias>>.-

-Y añade más adelante Menéndez Pidal: Este idioma hispanoromano, continuado en su natural evolución, es el mismo que aparece constituido ya como lengua literaria en el Poema del Cid, el mismo que perfeccionó Alfonso el Sabio,y, sustancialmente, el mismo que escribió Cervantes.>>

Lara: Pero claro es que hay en la lengua española elementos extraños al latín de los que también es preciso hablar, y que nuestro autor enumera: el galo; las lenguas ibéricas, <<que salvo el vasco, perecieron con la romanización de España>>; el griego; los elementos germánicos y árabes; los que más tarde tomó del francés, cuya literatura era muy conocida en España en los siglos XIII y XIV; los que tomó del italiano, que <<es la lengua que más enriqueció el español>>, lo que se explica <<por cultura superior italiana del Renacimiento y nuestra dominación allá>>, y, ya dentro de nuestra Península, <<los elementos que tomó del gallego-portugués, del catalán o del valenciano, del leonés, del aragonés y del andaluz>>, a todo lo cual hay que añadir, por fin, la influencia de las naciones americanas. Bastante de las palabras que usamos corrientemente resultan ser de origen caribe, azteca o quichua, algunas tan inesperadamente, para el lector ajeno a estos estudios, como canoa, huracán, cacique, tomate, cacahuete, jícara, petaca, etc.

Eduardo: Bellamente dice Rufino J.Cuervo, de merecida fama entre nosotros: <<¡Benéfica influencia la del lenguaje! La patria para el que no conoce más que su aldea ni ha oído hablar de comarcas situadas fuera del horizonte que alcanza a divisar, no representa más que una corta parentela, un reducido círculo de conocidos apegados al terruño. A medida que la cultura crece, los límites se ensanchan, el corazón se abre a nuevas aspiraciones, y cuando las letras y las ciencias han fecundado cumplidamente un espíritu, ya la patria no cabe en las demarcaciones caprichosas de la nacionalidad. Porque si los primeros afectos se despertaron a la voz maternal, la razón también, hermana gemela de la lengua nativa y compañera suya casi inseparable, vindica como propio cuanto le llega bajo los signos conocidos de su infancia; de suerte que por un sentimiento instintivo somos en cierto modo compatriotas de cuantos hablan nuestra misma lengua, y la literatura vaciada en ella es el alimento en que más de grado se apacienta nuestro espíritu. Por eso, mejor que ficticios linderos, se agrupan las inteligencias en torno de nombres como los de Cervantes, de Shakespeare y de Goethe; y por eso, cuando varios pueblos gozan de beneficio de un idioma común, propender a la uniformidad de éste es avigorar sus simpatías y relaciones, hacerlo uno solo. De modo, pues, que,  dejando aparte a los que trabajan por conservar la unidad religiosa, aspiración más elevada a formar de todas las razas y lenguas un solo redil con un solo pastor, nadie hace tanto por el hermanamiento de las naciones hispanoamericanas, como los fomentadores de aquellos estudios que tienden a conservar la pureza del idioma, destruyendo las barreras que las diferencia dialectales oponen al comercio de las ideas.>>

Eduardo: <<Pero, ¿y cuál será la norma a que todos hayamos de sujetarnos? Ya que la razón no lo pidiera, la necesidad nos forzaría a tomar por dechado de nuestro  hablar a la lengua que nos vino de Castilla, donde nació, y , llevando su nombre, creció y se ilustró con el cultivo de eminentísimos escritores, envidia de las naciones extrañas y encanto de todo el mundo; tipo único reconocido entre los pueblos civilizados, a que debe atenerse quien desee ser entendido y estimado entre ellos.>>

Lara: Prescindiendo del vasco, sin literatura, recuerdo de la lengua ibérica <<no perecido con la romanización española>>, existen hoy dos lenguas neolatinas: la gallega y la catalana, ambas con literatura propia, en las que figuran ilustres nombres que no pueden caer en el olvido.

Eduardo: Resientes estudios filológicos dan a estas cuestiones aspectos nuevos (ya científicos, ya relacionados con ideales políticos) que, como ampliación de lo que muchas veces ha sido dicho ya desde largo tiempo, es conveniente conocer. En la quinta edición de su Historia de la lengua española, escribe don Jaime Oliver Asín: <<El hablar de esta España cristiana (la del siglo VIII) no se mantuvo de una manera uniforme, sino que en cada una de esas regiones (la de Oviedo, que se extendió primero por Galicia y se organizó después en León; la de Castilla; la de Navarra, Aragón y Cataluña) se fueron manifestando modalidades dialectales, estados diferentes de evolución, más o menos progresivos, de la lengua de la España visigoda. Las diferencias entre unas y otras modalidades se acentuaron hasta formarse diferentes dialectos: por un lado asturiano, gallego y leonés; por otro, el navarro-aragonés y el catalán (relacionado a su vez con el provenzal) y, en el centro, el castellano.>> <<Durante los siglos VIII y IX el dialecto preponderante fue el asturiano, el habla, en realidad, de la corte visigoda toledana refugiada en Oviedo. Pero luego, durante el siglo X y primera mitad del siglo XI, una vez trasladada la corte a León, y creado el nuevo reino, uno de cuyos reyes, Alfonso III, llamábase <<Imperator>> como rey de los reyes de la España cristiana, la hegemonía política fue leonesa y el habla preponderante fue por eso mismo el leonés. Era este dialecto, en cierto modo, un intermedio entre el gallego y el castellano…>>

Lara: <<Mientras tanto, en Castilla, la de Fernán González, la que ocupaba la antigua Cantabria, o sea la región del alto Ebro y del alto Pisuerga, ensanchada en el siglo X hasta la ribera del Duero, el romance progresaba con más intensidad que en los demás sitios.>> <<En la zona sur,musulmana,los españoles romano-godos permanecieron, llamándose naciente de la España goda…>>

Eduardo: <<Las características de aquel romance mozárabe eran muy parecidas a las del catalán y gallegoportugués, pues Galicia y Cataluña uníanse entonces lingüísticamente a través de la España musulmana, donde el mozárabe se mantenía en un estado de evolución retrasado, respecto del castellano, análogo al que existía en aquellos dos extremos septentrionales de la Península.>> <<Por todo ella, el mozárabe coincidía con el primitivo romance de los hispano-godos y con los dos dialectos mencionados gallegoportugués y catalán, según podemos ver en sus características.>> <<hacia la segunda mitad del siglo XI, el leonés dejo de ser dialecto preponderante y en su lugar el castellano mantuvo desde entonces la hegemonía lingüística…>> <<La difusión del castellano, ahora y después, sigue los mismos caminos que la Reconquista y que Castilla, suprema creadora y unificadora con su espada y con su habla de una nueva España medieval.

Lara: Por eso los dialectos peninsulares fueron, poco a poco, ahora, y después, cediendo terreno al castellano, y tan sólo los extremos occidental y oriental de la Península dejaron de recibir la penetración lingüística del idioma de España. Las hablas rezagadas, gallega, levantina, quedaron aisladas desde entonces, una vez deshecho el lazo de unión que el mozárabe formaba.>>

Eduardo:<<Como lenguaje literario, el castellano no alcanzó todavía los honores de lengua escrita, aunque sí, y en alto grado, los de lengua poética.

Lara: Era entonces se cantaban aquellos poemas épicos largos, sobre todo el del Mío Cid, primer monumento de nuestra literatura, compuesto por un mozárabe de la frontera de Medinaceli, hacia 1140.

Eduardo: En cambio, para la lírica de la lengua predominante era la provenzal, traída a España por juglares de allende el Pirineo, que, con su arte, entusiasmaba a la corte y a las gentes del Camino de Santiago.>>

Lara: Grande fue el predominio de gallegos y catalanes entre los mozárabes. Por gallego se entendían los leoneses, asturianos gallegos propiamente dichos y portugueses, mientras la voz árabe usada entonces para designar a los catalanes(1) comprendía <<a los individuos de las regiones cristianas del norte de la Península y comarcas adyacentes de Francia.>>

Eduardo: Y, ¿qué mucho que el dialecto usado por aquellos mozárabes, es decir, por aquellos cristianos que vivían entre los moros, se parecería a un gallego y a un catalán arcaicas, si gallegos y catalanes eran muchos, gallegas y catalanas las mujeres de mauritanos y de cristianos o  las esclavas que se vendían a buen precio,por ser muy solicitadas, en los mercados de Toledo y de Córdoba? Todo eso suponía hogares gallegos y catalanes con lenguaje propio,más o menos corrompidamente usados, con canciones, algunas de cuna, que estaban revelando su origen. Y la lengua de la misma Andalucía habíase formado de aquella mezcla de hablas, quizás con predominio gallego, lo que acaso asombre a más de un lector.Establecida la diferencia de opiniones y de teorías que acabamos de ver, acerca de los lenguajes peninsulares, y habida cuenta de que no siempre innovadores más radicales son los que tienen razón, porque la ciencia está más sujeta a modas y variaciones de lo que ella cree, hay que entrar de lleno en la literatura española,la escrita en castellano, la lengua nacional. Quedan para los especialistas, a semejanza de lo que es costumbre hacer en otros países en análogos casos, el estudio detenido de las literaturas catalana y gallega; pero esto no quiere decir que no haya de mencionar, como españoles también, a determinados autores notables de Cataluña y de Galicia que no escribieron en castellano, sino en su lengua vernácula, y a tal propósito he de atenerme. Igualmente han de hallar, como es justo, cariñosa acogida en estas páginas ciertos nombres de escritores hispanoamericanos de quienes tenga noticia suficiente, cuya lengua no les separa de España, sino que es perpetuo lazo de unión con ella.

Lara: SONETO: ¡Oh dulces prendas, por mi mal halladas, dulces y alegres cuando dios quería! Juntas estáis en la memoria mía y con ella en mi muerte conjuradas. ¡Quién me dijera, cuando en las pasadas horas en tanto bien por vos me vía que me habíades de ser algún día con tanto grave dolor representadas! Pues en una hora junto me llevastes todo el bien que por términos me distes llevadme junto al mal que me dejastes. Si no, sospecharé que me pusistes en tantos bienes porque deseastes verme morir entre memorias tristes…

 

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